PRÓLOGO
6 de julio 2005.
Mamá, ¿Qué toman las guaguas cuando la mamá no les puede dar leche?
Mi amor, se compra leche para preparar y se les da en mamadera.
¿Y en Orlando venden de esa leche?
Me imagino que sí. ¿Por qué me preguntas?
Quiero saber qué le va a dar la abuela a mi hermanito cuando nos vayamos, porque ella ya no tiene leche ¿O tiene?
Pero mi amor, ¡Si Sebastián todavía no nace¡
Pero va a nacer justo la noche antes de irnos y él también es nieto, la abuela invitó a TODOS sus nietos.
Andrei, una guagua de 6 horas no puede viajar en avión, cuando la abuela los invite a otro viaje ahí lo pueden llevar.
Bueno, cuando vayamos a Egipto entonces.
Así fue como me salvé de viajar con 10 niños en vez de 9.
7 de Julio, 20,15 hrs.
Llego a Clínica Dávila a acompañar a mi hija que va a tener su tercer hijo, por cesárea. Como todas las madres, me creo indispensable para estos menesteres.
No la encuentro, un doctor que va en el ascensor se compadece y me ayuda a buscarla por interminables pasillos y recepciones. Finalmente la ubico ¡ en Urgencias¡
Descubro que sí soy indispensable. Solucionado el problema que la tenía una hora sin poder ingresar, queda instalada en su pieza.
Se la llevan a la sala de operaciones,
Voy a comer algo con Andrés, uno de mis hijos y al regreso, media hora más tarde encontramos un exquisito gordo de 4,5 kgs, sano y con todas sus presas en orden. Paola sin problemas, ya puedo iniciar tranquila el viaje con mi tribu.
Viernes 1 AM. Ya estoy en mi cama, 3 niños duermen en mi casa, 3 en casa de Mariela que va conmigo, gracias a Dios.
La partida.
Viernes 8 de Julio, 5 AM
¡Todos a levantarse¡ Rapidito, no nos podemos atrasar.
Ya, tómense el desayuno que después van a estar muertos de hambre.
¿Se lavaron los dientes? ¿Todos hicieron pipí?
Oscarito, anda a echar a andar la camioneta para que no esté tan helada.
Ya Mary, nos vamos, chao, que estés bien. Para el próximo viaje sí que vas a poder ir, tú sabes que todo es para mejor.
Partimos a tiempo, llegamos a tiempo. Todos a la fila de policía. Menos mal que dejamos las maletas ayer, un trámite menos.
Llega Mariela con los otros tres y titubea al ver la larga fila de pasajeros esperando para pasar policía.
La llamo -Vengan, tenemos que entrar todos juntos.
Caras descontentas de los que están detrás nuestro, formamos un grupo respetable. Todas las visas OK, los permisos notariales en orden, todos adentro. Igual el trámite es largo, somos 8 personas, 6 con permisos que revisar, por lo menos 20 minutos. No me atrevo a mirar para atrás para no ver las caras de los que esperan pero siento las miradas en mi espalda. No nos linchan, qué descanso.
Instálense niños, todos juntos. Nada de andar para acá o para allá, no quiero que se pierdan.
Hay que esperar una hora más porque el avión viene atrasado. Total, da lo mismo, significa una hora menos de espera en Lima.
A embarcar, primero las sillas de rueda, después nuestra tribu.
Felizmente todos instalados.
Primer paso: Exitoso.
La emoción de la partida se ve en las caras de los peques.
Abuela, ¿Qué avión es éste? ¿Cuántos asientos tiene? ¿A qué altura vamos a volar? Etc., etc, etc.
¿Nos van a dar algo para comer? Ya tengo hambre.
Mi amor, recién se están instalando los pasajeros, acuérdate que fuimos los primeros en entrar. Hay que esperar que el avión despegue y después les darán un rico desayuno. Por favor tengan paciencia.
Abuela, tengo hambre, ¿hay donde comprar algo?
Este no había escuchado la explicación, no tengo paciencia para repetir todo. No Andrei, en los aviones no se compra comida, hay que esperar que la traigan.
Llega el desayuno y algo entretiene, poco porque se lo devoran en un segundo. Después de una cabezadita llegamos a Lima. Esperamos un rato no muy largo, nadie alcanza a impacientarse. Llaman a embarcar y nuestro pequeño grupo entra primero. Nuevamente siento en la espalda las miradas, esta vez de envidia, no me imagino qué pueden envidiar¡
Nuevamente instalados.
¡Que bueno¡ ¡ Hay pantalla de juegos en cada asiento¡
Abuela, mi pantalla no funciona, ¿Puedo llamar a la señora?
“La señora” logra hacerla funcionar pero se echan a perder otras dos y después una tercera. Terminamos Mariela y yo sin pantalla, por lo tanto sin película y Einar instalado en un asiento que estaba vacío pero con la pantalla funcionando. Todos tranquilos, jugando en la pantalla o viendo monitos.
Llega el almuerzo, todos contentos.
Justo después comienza la turbulencia.
Abuela. Estoy mareado.
Demasiado tarde, la primera parte de la consecuencia del mareo cayó en el pantalón y polera.
Al baño, lavar lo mejor que se puede y cambiar polera, no sé de donde salió pero tengo repuesto. El pobre se duerme hasta la llegada.
Finalmente Miami. Hay que esperar, no se puede aterrizar porque está el huracán Dennis acercándose. Sólo viento por el momento.
Aterrizamos, bastante zangoloteados pero invictos.
La llegada.
Milagrosamente no hay cola en inmigración. De las 20 o 25 veces que he estado acá ésta es la primera vez que no tengo que esperar mínimo media hora para pasar mi pasaporte. Estamos con suerte. Después supe que fue el único avión que aterrizó porque no nos alcanzaba el combustible para otra alternativa.
Recoger las maletas, buscar el bus que nos llevará a Avis a retirar la maxi-van previamente arrendada.
¡Niños¡ ¡ Atraviesen por el paso de cebra ¡ ¡ Einar ¡ Súbete a la vereda ¡
Ahí viene el bus, pero por la vereda del frente. Todo de nuevo.
¡Niños¡ Tenemos que volver al otro lado, atraviesen por el paso de cebra, cada uno lleve su maleta. ¿De quien es esa mochila?
Alex, ayúdame con este bolso, no me lo puedo.
Todos arriba, ¿No se queda nada ¿ A ver , 1, 2, 3 están los 6. Vamos Marielín, ya estamos todos.
Aquí llegamos. Todos se bajan. El pobre chofer baja el maleterío con cara sonriente.
Gracias, señor.
Voy a hacer el papeleo, Mariela, trata de que no se separen.
Ya señora, su vehículo está en sector G n º 24.
Mariela , voy a buscar
Sector A, B, C allí está el G. Ya veo la van, parece una micro, ojalá sea capaz de manejarla. Corro porque está empezando a llover. Me subo y comienza el diluvio universal. Menos mal que puedo estacionar bajo techo.
Maletas arriba, las que quepan atrás, las otras las acomodamos como se pueda. Todos sentados, niños, los cinturones. Aquí no se puede andar sin cinturón.
Señor, pregunto al portero, que no quiere salir de su caseta porque el diluvio está en lo mejor, Para ir a South Beach, ¿derecha o izquierda? A la derecha y de nuevo a la derecha por la 36.
Manejo la enorme van sobre un río de agua. Por momentos llega una gran ola al parabrisas y quedamos flotando, luego la ruedas vuelven a tocar el suelo. Parece que el hecho de estar tan pesada ayuda a la estabilidad. Atrás no se escucha ni respirar, deben tener mucho susto. Yo también pero no tengo otra alternativa que seguir adelante mientras pueda.
Mariela, ¿Qué calle es ésta?
No se ve nada, a ver para un poco, es la 35, nos pasamos. Damos la vuelta, encontramos la 36, giro a
¡Eureka¡ Hotel Rius, aquí es. Ya niños, llegamos. Me registro en el counter, todo en orden. Retiro mi tarjeta para recuperar mañana
¿Cuánto le daré a este pobre hombre que bajó tantas maletas? Uno o dos dólares señora. Le doy cinco, se los merece. Nos deja instalados en dos piezas colindantes, los niños están conformes, les gusta el hotel y eso que es cuatro estrellas, lo que va contra sus principios, sólo aceptan 5 estrellas, pero como ya estaban advertidos y la lámpara del lobby es imponente aceptan gustosos.
Etapa dos: Exitosa.
11 PM. Vamos a comer. Hay un restorán de comida rápida cerquita del hotel, llueve poco y los niños están muertos de hambre.
Es muy tarde, nadie tiene ganas de atendernos. Por fin conseguimos una gorda que trae varios pedidos equivocados pero la tropa se alimenta.
Ya cada uno está en su cama. Ha sido un éxito esta llegada.
Sábado, 9 de Julio.
Niños, el desayuno es hasta las diez, apúrense.
Abuela. No traje cepillo de dientes. Lávate con el de tu hermano.
Yo tampoco traje. Lávense con el dedo, aquí hay pasta. Bien jabonados que están todos transpirados. ¿Te secaste bien los pies?
Ya, bajemos, Mariela ¿Están listos?
Entra el regimiento al comedor, hay mil personas. Logramos encontrar dos mesas, separadas, pero no se puede pedir lo imposible.
Ya niños, cada uno se sirve lo que quiera. Coman harto para que no estén con hambre en una hora más.
Einar, ¡Qué ricos tus panqueques¡ Pobre, levanta el cuerpo un segundo del asiento para tomar la miel y una camarera se lleva a la basura la mitad que le quedaba en el plato. Ya los panquequeros se fueron.
Mi amor, mañana te comes todos los que quieras.
Partimos al mall Aventura. No hay opción, llueve a chuzos.
Mamá, busquemos primero los juegos de play.
Los encontramos. Mariela debe comprar un adaptador de 20 dólares, que después resulta inútil. ¡Qué rabia¡
Abuela quiero comprarle este peluche a Sebastíán, vale 10 dólares. Cómprelo, si para eso tiene su plata. Yo también, dice Andrei. Se arrepiente y compra uno de un dólar. Es muy caro, no me va a quedar nada. Prefiero comprarme este avión.
Abuela, tenemos hambre.
Vayamos al patio de comidas.
Aquí hay una mesa, ubiquemos sillas. ¿Puedo usar esta silla? Gracias. Juntamos ocho. Decídanse niños, qué van a querer, no hay posibilidad de cambio.
Listo el pedido, cola para pagar, cola para que te entreguen la comida.
Abuela, quiero más ketchup. A mí se me acabó la mayonesa, Todos alimentados. ¿Yo habré comido? No me acuerdo, pero parece que sí porque no siento hambre.
Ya, sigamos vitrineando un rato.
Queremos un helado.
Más tarde, ahora recién almorzamos, además no hemos encontrado una heladería.
Esperemos un rato aquí, Mariela quiere entrar a esa tienda. Martín, Uds, compraron todo lo que querían, ella también tiene derecho.
Quiero hacer pipí.
Busquemos el baño. Aquí hay uno.
Entren juntos, Janez no lo dejes solo hasta que termine y que se lave las manos. Los que quieran ir al baño aprovechen ahora.
Ya es hora de volver al hotel.
¡Bien¡ Aquí venden helados. Yo invito dice Mariela. Uno de estos, otro de ése, otro del otro, todos distintos, pero felices.
Descansamos un rato en las piezas y como ya no llueve partimos a buscar un restorán entretenido, ojalá de pizzas. Todos tenemos hambre, para variar. Todos los estacionamientos ocupados, encontramos un lugar donde cabe nuestro camión. Hay que devolverse a pagar en una máquina, si no, viene una grúa y te llevan el camión¡ Menos mal que nos dijeron¡
Aquí hay una calle bonita, llena de restoranes. Niños, todos juntos, no nos vamos a perder. Mira este lugar se ve bonito, PIZZERIA ITALIANA.. Música italiana, manteles a cuadros, pizzas italianas, se habla sólo italiano. Dueños y mozos, todos argentinos. Ricas pizzas, todos satisfechos. Vuelta al hotel y a descansar.
Domingo 10 de Julio, 8.30 AM.
Niños, lleguemos más temprano al comedor para que no haya tanta gente. Fue buena idea. Desayuno compartido con la tía de Mariela que la vino a ver. Todo bien, esta vez no le botaron los panqueques a Einar.
Preparar las maletas, Niños, revisen debajo de las camas, ¿ No se queda nada? Parece que no.
Check- out del hotel, todos arriba del vehículo. Aquí debajo de la marquesina, esto es un diluvio. ¡Cuidado¡ No metan los pies al agua. Ya, ¿ Todos listos?
Abuela, yo me mareo, quiero estar al lado de
Abuela, no te pusiste el cinturón.
Partimos rumbo al aeropuerto, con tiempo, a buscar a los niños de Pato, que vienen de Francia.
¿Marielín, te atreves a estacionar tú? No sea cosa que el avión se haya adelantado y los niños estén solos.
Parte Mariela a estacionarse con el tremendo camión. Sobrevive a la experiencia y llega sana y salva.
Air France viene a tiempo, falta poco. Niños aquí hay otro asiento, hay que esperar así es que acomódense.
Abuela, tenemos hambre.
Bueno aquí venden comida mexicana. ¿Qué quieren?
Yo quiero empanadas de queso. Increíblemente, sí hay empanadas de queso, nunca más las volvimos a ver.
¿Quiénes van a ir al baño? Todos juntos, que no se quede ninguno solo adentro. 1,2,3, 6 están todos.
Mariela, voy a averiguar si aterrizó.
Señora, espere afuera. Pero señor, mis nietos vienen como menores no acompañados, ¿dónde los retiro? No tengo idea, tendría que preguntar en Air France , en el otro piso.
Espero que salgan cien pasajeros, media hora y finalmente llega una mujer chica con los niños. Firmo y por fin me los entregan. Están enormes, los dos chicos más o menos igual pero Paloma está gigante. Debería ir a una escuela de modelos. Se saludan todos los primos, como los perros, primero se olisquean antes de entrar en confianza. Me imagino que los de Pato se sienten perdidos entre todos estos gritones, espero que se puedan integrar. No es tan fácil porque los sudamericanos son extrovertidos y los de Francia al revés.
Niños, ¿almorzaron en el avión? ¿Tienen hambre? ¿Quieren ir al baño? Bueno, entonces vamos.
¿Donde quedó la van? Qué bueno que quedó cerca. Ya niños crucemos, por el paso de cebra. 1,2,3, 9 . Están todos.
Saquen las maletas más chicas, dejamos las grandes atrás, aquí encima cabe otra. Sujeta de adentro para que no se caigan, yo cierro
Martín ¿qué traes tan pesado en tu maleta? Parecen piedras.
Es que traje hartas revistas por si me aburría.
Partimos, por la 36 hasta la Turnpike, ¿ no es así Mariela? Harto más fácil de día. Gorda, aquí hay que pagar peaje.
Vamos bien, Orlando figura en los letreros.
2 horas después.
Mariela, hay que echar bencina. Ahí hay una bomba.
Qué bueno, tiene restorán, tenemos hambre.
Ya bájense y vean qué hay para comer.
Señor, yo no sé echar bencina, ¿me puede ayudar alguien?
Anda chico a ayudar a
Vuelvo al restorán. Cola para pagar, cola para retirar. Al baño los que necesiten. Salimos de la bomba y de nuevo en ruta. Mariela, de nuevo hay peaje.
Señora, vamos a Orlando, ¿ Estamos bien?. No señora, por acá va a Miami. Llegue hasta el retorno y se devuelve. Vuelta a pagar peaje, por bruta. Esta van de porquería no tiene brújula como mi camioneta y el GPS que me pasó el Negro no lo sé hacer funcionar.
6 PM Llegamos al Marriott, las indicaciones súper claras en el folleto. ¡Que lindo¡ ¿De cuántas estrellas es? De doce.
Me bajo a registrarnos en el counter del hotel.
Vaya al counter de su ressort, saliendo la 2ª a la izquierda.
Me bajo en Imperial Palms.
Bienvenidos, los estamos esperando. No hay departamento en el 1er piso como Ud. quería pero le tengo en el 2º al lado del ascensor. Pobres los de abajo nos van a odiar.
Niños, éste es el departamento.
¡Qué lindo¡ ¡Es enorme¡ ¡Mira, 4 teles, qué bacán¡
Parece que les gustó.
Yo soy Jorge, para servirle. ¿Dónde coloco las maletas?
Ya niñitas, Uds. en esta pieza, Mariela tú en esta grande,
Esta maleta en la pieza grande, los bolsos en esa otra, gracias Jorge.
Mariela, ya sé que estamos muertas pero ¡Que te parece que vayamos a comprar algo para ahora y para el desayuno de mañana?
Niños, quédense viendo monos y nosotros volvemos al tiro con comida. Paloma, tu papá me dijo que necesitabas comprar algo. En el Walgreen hay de todo. Ya, vamos.
Resumen. Caminamos kilómetros y compramos tres enormes carros llenos que nos duraron para toda la semana, entre ellos uno de otra persona que al parecer preparaba una fiesta y que, como es costumbre en mí, tomé por equivocación. Dejé todos los tragos que llevaba y lo demás nos sirvió. Paloma recorrió toda la tienda y no encontró nada que le gustara. Típico de la edad, 15 años.
Llegada triunfal, refrigerador lleno, niños que se alimentan y se van a acostar muertos, (después de que preparamos las camas). Mariela, ya estamos instaladas. ¿No te parece un sueño?
Mañana a lo mejor amanecemos vivas.
Ya todos duermen, 3 con Mariela, hay 2 camas matrimoniales, las niñitas en su pieza de dos camas singles, Alex con Alexei en cama matrimonial y los dos pequeños conmigo en mi enorme cama. Duermo poco porque los dos me abrazan dormidos y casi muero asfixiada. Mañana haré un cambio, si nó no llego al próximo Domingo
Comienza la aventura.
Lunes 11, 7 AM
Me ducho, me visto y empiezo a preparar el desayuno. Alexei ya está desayunando. Nada de tonto, encontró de todo en la mesa y sacó leche y jugo del refrigerador. Solito se está preparando sus buenos panes con mermelada. Dice que la cama suena mucho. Como hay un sofá grande esta noche le voy a preparar cama ahí y voy a pasar a Einar a la cama de Alex porque entre los dos enanos casi me asfixiaron.
Mariela aparece, medio muerta todavía. Niños, a levantarse. Tomen desayuno, ¿Quién quiere más pan para tostar otro poco? Coman harto para que no estén muertos de hambre en dos horas más. Los que terminaron, a ducharse, los que quieran al jacuzzi ya está lleno. Tres se jacuzzean, los otros se duchan rápidamente. Alex no te olvides del desodorante. ¿Se lavaron los dientes? Ahí les compré cepillos a los que no trajeron. ¿Quién puede cerrar este sofá cama? El único que puede es Martín. Le toca cerrarlo todos los días.
Los que estén listos a ponerse bloqueador. Tú también Alexei, aquí el sol es muy fuerte. Nada señor, aquí manda
¿Para qué lado será? Marielita mira el mapa, o mejor preguntemos en
¿Qué les parece que empecemos por Epcot? Ahí está la entrada.
Acordémonos donde quedamos estacionados. Mejor Mariela, más seguro apuntarlo. Miren hay que tomar ese trencito. No cabemos, al próximo. Niños, todos juntos. Ya llegamos, por favor no se separen que aquí hay mucha gente. ¿Para qué será esta cola? No, nosotros entramos directo, ya tenemos los tickets. Niños, pasen las mochilas por
1, 2, 3, 4, 9. Estamos todos. Ya, podemos seguir. A ver, dice Mariela parece que estos son los juegos más entretenidos, usemos el fast- pass. Nos dan hora para 2 horas más tarde, por mientras haremos otras cosas. Mira aquí se puede entrar al tiro, es el stand de México. Yo ya estuve y es precioso. Nos subimos a una barca, todos juntos y recorremos por un canal que va pasando por muchas ciudades y lugares, Las ruinas aztecas y mayas, después Egipto, Nueva York y otra muchas partes. ¡Que bonito¡ Todo perfectamente reproducido, sentados y sin calor. 1,2,3,9. Todo bien.
Sigamos haciendo hora. Vemos tantas cosa que ya no me acuerdo. Aprovechemos para reservar en otro juego con el fast- pass. No sirve, se puede usar cada dos horas, ¡ Qué estafa¡
Ya, volvamos es hora de subirse a la montaña rusa. Caminamos otro kilómetro de vuelta y llegamos adonde partimos. Los que quieren emociones fuertes se suben. Todos menos Andrei y yo que nos quedamos descansando. Ahí vienen, ¡Bacán¡ ojalá hubiera sido más largo.
Abuela ya tenemos hambre,
Ya, vamos a buscar un lugar de comidas. Aquí hay uno, con miles de personas. Buscar mesa, adentro porque afuera está de asarse. Aquí hay una mesa, consígan más sillas, la que vean desocupada. Yo quiero esto, yo lo otro, niñas aquí hay unas ensaladas vegetarianas. Todos servidos, los niños de Pato no comen casi nada, sólo papas fritas, van a llegar a su casa en los huesos.
Listo, sigamos. Y así toda la tarde, un juego, otro, pipí, un helado.
Nadie se pierde, todos lo han disfrutado al parecer. Son las 7. Volvamos a
Mariela ¿para qué lado será la salida? Veinte minutos para encontrarla porque los caminos son redondos y……. finalmente en el departamento. ¿Quieren ir un rato a la piscina? Mariela parte con el choclón, qué paz, pero vuelven luego.
Preparar la comida que se comen en un dos por tres, con Mariela dejamos todo listo para el día siguiente. Menos mal que hacemos excelente yunta, ni un rollo. Los niños se dividen en los que juegan play en la pieza de Mariela, Alex, Martín, Janes y Esteban; las niñitas que ven películas en su pieza a puerta cerrada para que nadie las hinche (en París no tienen tele, sólo conciertos y museos) y Alexei, Einar y Andrei que ven monitos en el living o juegan a las escondidas. Armonía total.
Entre montañas rusas, viajes en bote, almuerzo, pipí, otra vez pipí, se pasó el día.
Ya niños, ya terminamos la cocina a lavarse los dientes, manos, cara y pipí mientras armamos las camas ( Hay que armar dos camas matrimoniales y un sofá.)
Martín, obedece, si no te va a llegar un palo. ¿Quien va a botar la basura? Gracias Alex.
Abuela, ¿ayudo en algo? Gracias mi amor ahora no.( es Janes).
Dos de buena voluntad.
Me duele la garganta, debe ser tanto cambio de frío a calor y viceversa.
Mariela, tomémosnos un té tranquilas. Pasó el 1er día, el más cansador. ¿ Sería el más cansador?
Los niños se portan muy bien, esto se mantiene durante todo el viaje, una bendición.
Martes 12. Se van todos con Mariela a la piscina, yo voy a un consultorio que queda cerca porque no puedo tragar. Me dan antibióticos y anti inflamatorios. Al día siguiente estoy bien pero igual me tengo que tomar mis remedios.
Salimos temprano, después de almorzar. Hoy nos toca Magic Kingdom. Se repite el programa del día anterior con otras entretenciones. Nos toca la suerte de que a las 9 PM hay un espectáculo precioso con música y fuegos artificiales en el castillo de Blanca Nieves, realmente lindo.
Salir del parque demora 20 minutos, hay un mar de gente. Primero hay que tomar un barco hasta la salida, enorme cola. Después tenemos que esperar el trencito. ¿Quién se acuerda donde dejamos la van? Yo ni me fijé. Nadie se acuerda. Abuela, se oye una vocecita, es Andrei, yo leí un letrero que decía Music.
Ahí estaba, nos salvó la vida.
Otro día cumplido, Mariela, somos unas santas. Vamos a acostarnos.
Miércoles: Hoy salgamos temprano porque hace un calor increíble. Vamos a un parque de agua porque si no nos vamos a derretir. Llegamos a Blizzard Park, cerrado hasta las dos. Capacidad colmada. Busquemos otro. Aquí dice que Tiphoon Lagoon está abierto, para allá vamos. Estacionar, caminar hasta el trencito, esperar el trencito. Subamos, 1,2,3,9. estamos todos. Llegamos. Ya niños a cambiarse.
Puchas, se me quedó la mochila con los trajes de baño. Alex, Einar y Andrei, vengan que les voy a comprar traje de baño y hawaianas. Me encuentro una toalla blanca botada, me la llevo, cuando nos vayamos la dejo donde mismo. No tenía toalla. Dios provee.
Ya vamos, después vuelvo a ver si encuentro algo para mí.
¡Traje 2 partes de abajo en vez de un bikini completo¡ Esta es Mariela, no soy la única quemada.¡ Qué te importa, calzón celeste con sostén blanco, ¿ Quién va a saber que en Chile no es así la moda? Te queda regio.
Mamá, qué fea la parte de arriba de tu bikini, comentario de Esteban que no sabe que es sostén.
Me encontré este bloqueador botado, ¡Que suerte¡ Niños todos pónganse bloqueador, si no se van a despellejar enteros. Alexei, el cuello y las orejas, es lo que más se quema.
Niños aquí hay unas sillas ( entre un millón) Fíjense, hay un barquito al frente y uno grande atrás. Después descubro que cada cien metros hay un barquito chico al medio de la playa y otro grande atrás, que es un kiosco. Menos mal que nadie se perdió, es un verdadero milagro. Hay una playa enorme con una ola gigante que llega cada cierto rato pero llega a la orilla con corriente pero bastante baja. Todo calculado. Hay viajes en flotadores redondos por un riachuelo, cascadas, todo lindo.
Yo no lo disfruto mucho porque no encontré traje de baño para mí. Las charchas se salían por todos lados. Tengo que volver a hacer gimnasia URGENTE. O bien ya me llegó el viejazo. ¡Qué desgracia¡ Menos mal que me cambiaron las hawaianas que había elegido Andrei por que le quedaban enormes. Vuelvo al horno ( léase playa)
Abuela, ya tenemos hambre.
Esperen todos aquí. Vamos juntas Paloma y traemos para todos.
3 limonadas, una sin hielo, 7 coca colas, una diet y dos sin hielo, etc. etc. resumen, nos dan una limonada de más. Por US 120 bien pueden regalar una limonadita.
5 PM. Vamos, ya estamos cansados.
Volvamos a la casa.
Abuela , estoy lleno de arena. Dúchense, aquí hay una ducha. De a uno. Con el calor se van a secar al tiro, esperen un momento y se van a cambiar. Martín, Alex, no vayan a dejar solos a los chicos.
Abuela, se me olvidó hacer pipí. Ya niños, hay que esperar a Einar, que alguien lo acompañe al baño.
Ya estamos listos, 1,2,3,9. Están todos.
Esperar el trencito. Ahora me acuerdo donde quedó la van, menos mal.
Llegamos sin perdernos, milagro. ¿Quieren una leche?
Nosotros vamos a ir a comprar algo.
Janes: ¡Yo también voy¡
Vamos un ratito de compras por ahí cerca, igual Mariela encuentra algunas cositas y Janez también.
Volvemos, tortellinis de comida, cocinamos para 16 personas, somos 11 y no alcanza. Menos mal que hay un paquete chico de apoyo. Lo cocino y me sirvo yo primero para no quedar sin nada, hay varios interesados en repetirse. Éxito total. Después a dormir, ya han jugado bastante, Uds. no se cansan nunca.
Jueves. Hoy nos toca MGM. Ya no nos perdemos, llegamos en un santiamén. Es precioso, como todo hasta ahora. Lo recorremos de punta a cabo. Ya no quedan montañas rusas que subir. Hay una enorme cola que parece ser la entrada a algo interesante. Mientras se ponen de acuerdo si esperamos o nó por si acaso me pongo en la cola. 10 minutos después hay 40 personas detrás de mí. Me cambio con Mariela un rato y como la cola no avanza ella se sale. De repente empieza a avanzar rapidito, Mariela pone su mejor cara y va a preguntar al señor que estaba detrás de ella: ¿ Me dejaría colocarme de nuevo?. Claro, colóquese no más. Lo que no sabe es que con ella vienen 8 niños, porque Andrei no sube. Mejor no le miramos la cara.
Salen felices, valió la pena
Seguimos caminando y sin querer nos perdemos en dos grupos. Yo entro con los míos a un paseo en bote por
¿ Qué hacemos ahora? Vamos al show de “ Indiana Jones”,
“Embarazadas o gente enferma del corazón que se abstengan de subir, lo mismo los que se marean o tienen presión alta.”
Señor, yo no voy a subir ni este niño menos ( Andrei)
Vengan, aquí hay una puerta de escape.
Esperamos a la salida, da lástima como salen las mujeres. Ví a dos vomitadas y una tercera alcanzó justo a vomitar en un basurero. De la que nos salvamos. Como Mariela estaba en otro cubículo con los otros niños no se fijó en la grabación y se subió. Casi pasó al otro mundo. Janez y Martín estuvieron mareados toda la tarde, no querían ni comer.
En resumen, recorrimos pueblos de piratas dentro de cuevas submarinas, el río Amazonas, sets de películas, todo bien variado. Lo único igual, la comida.
De vuelta en nuestra van, cansados pero contentos. Al departamento, un rato en la piscina de nuestro condominio y después comer y dormir.
Viernes:
Mariela, ¿Qué te parece que almorcemos temprano y salgamos después de almuerzo?.Andate con el choclón a la piscina del hotel y yo preparo el almuerzo y hago el aseo.
Parten todos, ¡Qué paz¡
Levanto la mesa del desayuno, pongo a cocer arroz graneado que se cocina mientras paso
Todo listo, son recién las once; me meto a la ducha y me lavo el pelo. En mitad del enjuague comienza a sonar un ruido espantoso. Salgo desnuda de la ducha y ¡La hecatombe¡. Todo el living está lleno de humo y llueve del techo un agua asquerosa, deben ser baratas deshechas. Tengo que volver a ponerme algo, no soy nudista. Encuentro la camisa que tenía puesta en la noche y salgo a la a la puerta en medio del humo y
A todo esto sigo estilando y parada en la puerta, no me dejan entrar a mi pieza porque no han desconectado todos los circuitos eléctricos. Una mujer chica vestida de amarillo me acosa con diferentes preguntas que no vienen al caso, hasta mi edad.
Finalmente se acaba la lluvia y llegan dos enormes máquinas aspirar el agua, misión imposible, es como aspirar un río. Una bulla infernal. Por fin me dejan entrar a mi pieza, menos mal que hace un calor increíble. Un hombre me presta unas botas enormes, más bien botes. Se las devuelvo en la puerta de la pieza y
Estoy tan cansada después de tanto ajetreo que decido tenderme cinco minutos a descansar. Despierto rodeada de tres hombres de azul, enfermeros, y un doctor de blanco. Parece que me dormí y creyeron que me había muerto porque no me podían despertar, Electro cardiograma, oxígeno, me sacan sangre,
No encuentro a Mariela porque ya había regresado con el shuttle del hotel. Los niños quedan instalados en otro departamento y los empleados se ocupan de traer las cosas. Sólo dejan entrar a Mariela con uno de los niños por un momento. Martín está preocupado por su Play Station que le costó la platita de él y de Esteban. Menos mal que no le pasó nada.
Llego y encuentro casi todo cambiado. Termino de sacar las cosas que quedaban en el refrigerador y las instalo en el otro departamento. Como no hay nadie no me dicen nada.
Decidimos no salir después de almuerzo y organizar las maletas dejando ropa para mañana y el Domingo que partiremos a Miami.
Los niños parten a la piscina de al lado de nuestro edificio y nosotros terminamos de arreglar. De repente me acuerdo que me va a faltar una sábana para
En la tarde vamos a un lugar espectacular que se llama Disney Quest. Está en un lugar lleno de restoranes y es un edificio de varios pisos con toda clase de juegos electrónicos. Con el ticket de entrada los niños pueden jugar todo lo que quieran. Lo pasaron chancho, nos quedamos hasta las 12 de
Sábado 16.
Hoy nos toca Animal Kingdom. Interesante, vemos montones de animales, yo los había visto todos y los niños de Pato también pero para los demás fue novedoso. Desgraciadamente no nos podemos subir a los rápidos ( botes que caen por un río) porque comienza una tormenta de rayos y es peligroso.
Van cerrando todo por el asunto de los rayos. Tenemos que regresar al departamento.
Igual había que terminar las maletas porque alas 6,30 partimos a Miami.
Voy a hacer el check-out.
Domingo 17.
Todos tempranito tomando desayuno, partimos a tiempo. Esta vez sin extravíos, ya conocemos el camino. Una parada corta a echar bencina y hacer pipí, comprar bebidas y seguimos viaje, Llevamos comistrajo en el vehículo.
A tiempo en Miami y directo al aeropuerto.
Comienza el martirio chino.
Marielita, por favor anda a estacionarte tú, no me quiero atrasar con los niños. Después me esperan en
Parte Mariela en el tremendo armatoste con seis de los niños y nosotros entramos a Northwest ya que Paloma parte primero.
Señora, para embarcar a un menor no acompañado la debe atender la supervisora.
Encontramos a la supervisora, un amor.
Señora, yo creo que este ticket está malo, este aeropuerto está a 5 horas de Fargo, le corresponde otro. Voy a tener que llamar a Fargo, no puedo embarcar a la niña porque tal vez nadie la esté esperando. Bueno, mientras Ud. averigua yo voy a American con los otros niños. De acuerdo, yo tendré todo averiguado.
Parto a American, sector A, 6 cuadras hacia la izquierda.
Sí señora, tienen que ir a la puerta 48 ( Estamos en la puerta 1)
¿Aquí sale el vuelo xx a Washington?. No señora, cambiaron de puerta. Menos mal que era cerca. Hablo con una auxiliar y con el empleado del counter de salida. Sí señora, deje a los niños aquí, yo me hago cargo de ellos y Ud, vaya a embarcar a su otra nieta y vuelve. Hay tiempo de más. Llega una vaca antipática, la supervisora: No señora, ellos no tienen autoridad, la encargada soy yo. Si deja a los niños aunque sea por cinco minutos no se los embarco. Pero señorita, si es por un momento, ¿no me podría ayudar? No es mi problema, debió haber calculado antes de comprar el pasaje. Yeguas hay en todas partes.
Vuelta con los tres niños y maletas apuradísimos a la puerta 1 ( salida de American) y rápido hasta el sector G ( otras 6 cuadras)
La señora está ocupada con otros pasajeros; los deja y nos atiende, un encanto. Todo solucionado, lo que pasa que su nieta va a un campamento que está más cerca del aeropuerto
Señora, digo con voz de víctima, tengo un grave problema. No puedo esperar dentro de la sala de embarque con esta nieta porque los otros dos más chicos perderían el vuelo de American.
Bien, voy a hacer una excepción, ésta es una niña grande, yo me haré cargo de ella hasta que se embarque si es que Ud. no alcanza a volver. Una vez que partan los otros vuelva a hablar conmigo y me firma el formulario. Gracias señora, me salva
Corremos a American, estamos justo en la hora ( otras 6 cuadras que me parecen 10). Corremos hasta la puerta 46, 5 minutos y llaman a embarcar. Qué alivio. No perdimos el vuelo. Un abracito niños, cariños a tu tía y a la mamá cuando llegue. Buen viaje.
Me arrastro hasta el sector G, ya no son 6 ni 10 cuadras , es una eternidad. Llego adonde la santa de Northwest. Su nieta ya partió señora, váyase tranquila, fírmeme aquí por favor.
Encuentro a Mariela en un restorán justo al frente de
Todo el grupo, mi cadáver incluido, parte a la playa a pasar
Mariela, fíjate bien por donde vamos porque me estoy quedando dormida. Legamos a South Beach, aquí va saliendo una camioneta. ¡Qué suerte¡ Era el único lugar en medio de un mar de autos y todos los estacionamientos pagados llenos.
Una enorme playa nos espera, lo único que necesito es poder acostarme en la arena y dormir, parezco un zombi.
Señora, no se coloquen a este lado de la bandera con tantos niños, este es el sector gay. Hay una bandera especial para este sector. ¡Qué divertido¡. Los niños están encantados con lo del sector gay, como venimos de un país que apenas tiene subidas para lisiados en las veredas esta modernidad los asombra.
Me acuesto debajo de una sombrilla que alguien desocupa y que Mariela ocupa rápidamente y me duermo de inmediato. Nunca supe cuando vinieron a retirar la sombrilla pero dormí dos horas como en mi cama. Desperté como nueva.
Los niños lo han pasado fantástico, el agua es tibia y con olitas chicas. Mariela se baña con bikini estilo chileno, falda mini y sostén café, se ve regio, creo que va a imponer
Ya es hora de ir al aeropuerto, hay que devolver el vehículo antes de embarcarse. No quiero andar apurada.
Llegamos sin problema, la tribu con toda la energía del mundo; juegan con los carritos de las maletas mientras hago
Bus desde Avis al aeropuerto, subir maletas, bajar maletas. Ir a los baños a cambiarnos la ropa de playa, llena de arena, por la ropa de viaje, por lo menos limpia. Abuela, no encuentro mi calcetín. Mi amor póngase uno solo, qué le voy a hacer. Los demás están en otra maleta. Abuela, abróchame los zapatos.
Abuela, tenemos hambre. Niños, ya está todo cerrado acá afuera además nos van a dar comida en el avión. Van a tener que aguantarse porque hay que pasar al tiro por policía.
Chequeamos nuestros pasajes, pasamos policía, ahora a
Oscarito me espera con la camioneta, a mí y a Einar, Marcelo espera a Mariela, parten felices y llevan a Janez que queda
Por fin en casita, ducharse y ponerse a trabajar, se ha juntado una pega difícil de creer si no se ve. Cien recados, 140 mails, 1 kilo de sobres. Parece que me hubiera ido por un año en vez de diez días.
Pero fue un final feliz, todos sanos, con sus respectivos padres, nadie se enfermó, nadie se perdió, nadie peleó y creo que todos lo disfrutaron. Un proyecto más de mi vida llegó a buen final. Espero que para los niños también sea un lindo recuerdo y una experiencia que los haga sentirse unidos por recuerdos comunes, según mi opinión algo básico para sentirse FAMILIA.
Santiago, Agosto de 2005. Abuela ¡Tenemos hambre¡
PROLOGO.
6 de Julio 2005.
Mamá, ¿Qué toman las guaguas cuando la mamá no les puede dar leche?
Mi amor, se compra leche para preparar y se les da en mamadera.
¿Y en Orlando venden de esa leche?
Me imagino que sí. ¿Por qué me preguntas?
Quiero saber qué le va a dar la abuela a mi hermanito cuando nos vayamos, porque ella ya no tiene leche ¿O tiene?
Pero mi amor, ¡Si Sebastián todavía no nace¡
Pero va a nacer justo la noche antes de irnos y él también es nieto, la abuela invitó a TODOS sus nietos.
Andrei, una guagua de 6 horas no puede viajar en avión, cuando la abuela los invite a otro viaje ahí lo pueden llevar.
Bueno, cuando vayamos a Egipto entonces.
Así fue como me salvé de viajar con 10 niños en vez de 9.
7 de Julio, 20,15 hrs.
Llego a Clínica Dávila a acompañar a mi hija que va a tener su tercer hijo, por cesárea. Como todas las madres, me creo indispensable para estos menesteres.
No la encuentro, un doctor que va en el ascensor se compadece y me ayuda a buscarla por interminables pasillos y recepciones. Finalmente la ubico ¡ en Urgencias¡
Descubro que sí soy indispensable. Solucionado el problema que la tenía una hora sin poder ingresar, queda instalada en su pieza.
Se la llevan a la sala de operaciones,
Voy a comer algo con Andrés, uno de mis hijos y al regreso, media hora más tarde encontramos un exquisito gordo de 4,5 kgs, sano y con todas sus presas en orden. Paola sin problemas, ya puedo iniciar tranquila el viaje con mi tribu.
Viernes 1 AM. Ya estoy en mi cama, 3 niños duermen en mi casa, 3 en casa de Mariela que va conmigo, gracias a Dios.
La partida.
Viernes 8 de Julio, 5 AM
¡Todos a levantarse¡ Rapidito, no nos podemos atrasar.
Ya, tómense el desayuno que después van a estar muertos de hambre.
¿Se lavaron los dientes? ¿Todos hicieron pipí?
Oscarito, anda a echar a andar la camioneta para que no esté tan helada.
Ya Mary, nos vamos, chao, que estés bien. Para el próximo viaje sí que vas a poder ir, tú sabes que todo es para mejor.
Partimos a tiempo, llegamos a tiempo. Todos a la fila de policía. Menos mal que dejamos las maletas ayer, un trámite menos.
Llega Mariela con los otros tres y titubea al ver la larga fila de pasajeros esperando para pasar policía.
La llamo -Vengan, tenemos que entrar todos juntos.
Caras descontentas de los que están detrás nuestro, formamos un grupo respetable. Todas las visas OK, los permisos notariales en orden, todos adentro. Igual el trámite es largo, somos 8 personas, 6 con permisos que revisar, por lo menos 20 minutos. No me atrevo a mirar para atrás para no ver las caras de los que esperan pero siento las miradas en mi espalda. No nos linchan, qué descanso.
Instálense niños, todos juntos. Nada de andar para acá o para allá, no quiero que se pierdan.
Hay que esperar una hora más porque el avión viene atrasado. Total, da lo mismo, significa una hora menos de espera en Lima.
A embarcar, primero las sillas de rueda, después nuestra tribu.
Felizmente todos instalados.
Primer paso: Exitoso.
La emoción de la partida se ve en las caras de los peques.
Abuela, ¿Qué avión es éste? ¿Cuántos asientos tiene? ¿A qué altura vamos a volar? Etc., etc, etc.
¿Nos van a dar algo para comer? Ya tengo hambre.
Mi amor, recién se están instalando los pasajeros, acuérdate que fuimos los primeros en entrar. Hay que esperar que el avión despegue y después les darán un rico desayuno. Por favor tengan paciencia.
Abuela, tengo hambre, ¿hay donde comprar algo?
Este no había escuchado la explicación, no tengo paciencia para repetir todo. No Andrei, en los aviones no se compra comida, hay que esperar que la traigan.
Llega el desayuno y algo entretiene, poco porque se lo devoran en un segundo. Después de una cabezadita llegamos a Lima. Esperamos un rato no muy largo, nadie alcanza a impacientarse. Llaman a embarcar y nuestro pequeño grupo entra primero. Nuevamente siento en la espalda las miradas, esta vez de envidia, no me imagino qué pueden envidiar¡
Nuevamente instalados.
¡Que bueno¡ ¡ Hay pantalla de juegos en cada asiento¡
Abuela, mi pantalla no funciona, ¿Puedo llamar a la señora?
“La señora” logra hacerla funcionar pero se echan a perder otras dos y después una tercera. Terminamos Mariela y yo sin pantalla, por lo tanto sin película y Einar instalado en un asiento que estaba vacío pero con la pantalla funcionando. Todos tranquilos, jugando en la pantalla o viendo monitos.
Llega el almuerzo, todos contentos.
Justo después comienza la turbulencia.
Abuela. Estoy mareado.
Demasiado tarde, la primera parte de la consecuencia del mareo cayó en el pantalón y polera.
Al baño, lavar lo mejor que se puede y cambiar polera, no sé de donde salió pero tengo repuesto. El pobre se duerme hasta la llegada.
Finalmente Miami. Hay que esperar, no se puede aterrizar porque está el huracán Dennis acercándose. Sólo viento por el momento.
Aterrizamos, bastante zangoloteados pero invictos.
La llegada.
Milagrosamente no hay cola en inmigración. De las 20 o 25 veces que he estado acá ésta es la primera vez que no tengo que esperar mínimo media hora para pasar mi pasaporte. Estamos con suerte. Después supe que fue el único avión que aterrizó porque no nos alcanzaba el combustible para otra alternativa.
Recoger las maletas, buscar el bus que nos llevará a Avis a retirar la maxi-van previamente arrendada.
¡Niños¡ ¡ Atraviesen por el paso de cebra ¡ ¡ Einar ¡ Súbete a la vereda ¡
Ahí viene el bus, pero por la vereda del frente. Todo de nuevo.
¡Niños¡ Tenemos que volver al otro lado, atraviesen por el paso de cebra, cada uno lleve su maleta. ¿De quien es esa mochila?
Alex, ayúdame con este bolso, no me lo puedo.
Todos arriba, ¿No se queda nada ¿ A ver , 1, 2, 3 están los 6. Vamos Marielín, ya estamos todos.
Aquí llegamos. Todos se bajan. El pobre chofer baja el maleterío con cara sonriente.
Gracias, señor.
Voy a hacer el papeleo, Mariela, trata de que no se separen.
Ya señora, su vehículo está en sector G n º 24.
Mariela , voy a buscar
Sector A, B, C allí está el G. Ya veo la van, parece una micro, ojalá sea capaz de manejarla. Corro porque está empezando a llover. Me subo y comienza el diluvio universal. Menos mal que puedo estacionar bajo techo.
Maletas arriba, las que quepan atrás, las otras las acomodamos como se pueda. Todos sentados, niños, los cinturones. Aquí no se puede andar sin cinturón.
Señor, pregunto al portero, que no quiere salir de su caseta porque el diluvio está en lo mejor, Para ir a South Beach, ¿derecha o izquierda? A la derecha y de nuevo a la derecha por la 36.
Manejo la enorme van sobre un río de agua. Por momentos llega una gran ola al parabrisas y quedamos flotando, luego la ruedas vuelven a tocar el suelo. Parece que el hecho de estar tan pesada ayuda a la estabilidad. Atrás no se escucha ni respirar, deben tener mucho susto. Yo también pero no tengo otra alternativa que seguir adelante mientras pueda.
Mariela, ¿Qué calle es ésta?
No se ve nada, a ver para un poco, es la 35, nos pasamos. Damos la vuelta, encontramos la 36, giro a
¡Eureka¡ Hotel Rius, aquí es. Ya niños, llegamos. Me registro en el counter, todo en orden. Retiro mi tarjeta para recuperar mañana
¿Cuánto le daré a este pobre hombre que bajó tantas maletas? Uno o dos dólares señora. Le doy cinco, se los merece. Nos deja instalados en dos piezas colindantes, los niños están conformes, les gusta el hotel y eso que es cuatro estrellas, lo que va contra sus principios, sólo aceptan 5 estrellas, pero como ya estaban advertidos y la lámpara del lobby es imponente aceptan gustosos.
Etapa dos: Exitosa.
11 PM. Vamos a comer. Hay un restorán de comida rápida cerquita del hotel, llueve poco y los niños están muertos de hambre.
Es muy tarde, nadie tiene ganas de atendernos. Por fin conseguimos una gorda que trae varios pedidos equivocados pero la tropa se alimenta.
Ya cada uno está en su cama. Ha sido un éxito esta llegada.
Sábado, 9 de Julio.
Niños, el desayuno es hasta las diez, apúrense.
Abuela. No traje cepillo de dientes. Lávate con el de tu hermano.
Yo tampoco traje. Lávense con el dedo, aquí hay pasta. Bien jabonados que están todos transpirados. ¿Te secaste bien los pies?
Ya, bajemos, Mariela ¿Están listos?
Entra el regimiento al comedor, hay mil personas. Logramos encontrar dos mesas, separadas, pero no se puede pedir lo imposible.
Ya niños, cada uno se sirve lo que quiera. Coman harto para que no estén con hambre en una hora más.
Einar, ¡Qué ricos tus panqueques¡ Pobre, levanta el cuerpo un segundo del asiento para tomar la miel y una camarera se lleva a la basura la mitad que le quedaba en el plato. Ya los panquequeros se fueron.
Mi amor, mañana te comes todos los que quieras.
Partimos al mall Aventura. No hay opción, llueve a chuzos.
Mamá, busquemos primero los juegos de play.
Los encontramos. Mariela debe comprar un adaptador de 20 dólares, que después resulta inútil. ¡Qué rabia¡
Abuela quiero comprarle este peluche a Sebastíán, vale 10 dólares. Cómprelo, si para eso tiene su plata. Yo también, dice Andrei. Se arrepiente y compra uno de un dólar. Es muy caro, no me va a quedar nada. Prefiero comprarme este avión.
Abuela, tenemos hambre.
Vayamos al patio de comidas.
Aquí hay una mesa, ubiquemos sillas. ¿Puedo usar esta silla? Gracias. Juntamos ocho. Decídanse niños, qué van a querer, no hay posibilidad de cambio.
Listo el pedido, cola para pagar, cola para que te entreguen la comida.
Abuela, quiero más ketchup. A mí se me acabó la mayonesa, Todos alimentados. ¿Yo habré comido? No me acuerdo, pero parece que sí porque no siento hambre.
Ya, sigamos vitrineando un rato.
Queremos un helado.
Más tarde, ahora recién almorzamos, además no hemos encontrado una heladería.
Esperemos un rato aquí, Mariela quiere entrar a esa tienda. Martín, Uds, compraron todo lo que querían, ella también tiene derecho.
Quiero hacer pipí.
Busquemos el baño. Aquí hay uno.
Entren juntos, Janez no lo dejes solo hasta que termine y que se lave las manos. Los que quieran ir al baño aprovechen ahora.
Ya es hora de volver al hotel.
¡Bien¡ Aquí venden helados. Yo invito dice Mariela. Uno de estos, otro de ése, otro del otro, todos distintos, pero felices.
Descansamos un rato en las piezas y como ya no llueve partimos a buscar un restorán entretenido, ojalá de pizzas. Todos tenemos hambre, para variar. Todos los estacionamientos ocupados, encontramos un lugar donde cabe nuestro camión. Hay que devolverse a pagar en una máquina, si no, viene una grúa y te llevan el camión¡ Menos mal que nos dijeron¡
Aquí hay una calle bonita, llena de restoranes. Niños, todos juntos, no nos vamos a perder. Mira este lugar se ve bonito, PIZZERIA ITALIANA.. Música italiana, manteles a cuadros, pizzas italianas, se habla sólo italiano. Dueños y mozos, todos argentinos. Ricas pizzas, todos satisfechos. Vuelta al hotel y a descansar.
Domingo 10 de Julio, 8.30 AM.
Niños, lleguemos más temprano al comedor para que no haya tanta gente. Fue buena idea. Desayuno compartido con la tía de Mariela que la vino a ver. Todo bien, esta vez no le botaron los panqueques a Einar.
Preparar las maletas, Niños, revisen debajo de las camas, ¿ No se queda nada? Parece que no.
Check- out del hotel, todos arriba del vehículo. Aquí debajo de la marquesina, esto es un diluvio. ¡Cuidado¡ No metan los pies al agua. Ya, ¿ Todos listos?
Abuela, yo me mareo, quiero estar al lado de
Abuela, no te pusiste el cinturón.
Partimos rumbo al aeropuerto, con tiempo, a buscar a los niños de Pato, que vienen de Francia.
¿Marielín, te atreves a estacionar tú? No sea cosa que el avión se haya adelantado y los niños estén solos.
Parte Mariela a estacionarse con el tremendo camión. Sobrevive a la experiencia y llega sana y salva.
Air France viene a tiempo, falta poco. Niños aquí hay otro asiento, hay que esperar así es que acomódense.
Abuela, tenemos hambre.
Bueno aquí venden comida mexicana. ¿Qué quieren?
Yo quiero empanadas de queso. Increíblemente, sí hay empanadas de queso, nunca más las volvimos a ver.
¿Quiénes van a ir al baño? Todos juntos, que no se quede ninguno solo adentro. 1,2,3, 6 están todos.
Mariela, voy a averiguar si aterrizó.
Señora, espere afuera. Pero señor, mis nietos vienen como menores no acompañados, ¿dónde los retiro? No tengo idea, tendría que preguntar en Air France , en el otro piso.
Espero que salgan cien pasajeros, media hora y finalmente llega una mujer chica con los niños. Firmo y por fin me los entregan. Están enormes, los dos chicos más o menos igual pero Paloma está gigante. Debería ir a una escuela de modelos. Se saludan todos los primos, como los perros, primero se olisquean antes de entrar en confianza. Me imagino que los de Pato se sienten perdidos entre todos estos gritones, espero que se puedan integrar. No es tan fácil porque los sudamericanos son extrovertidos y los de Francia al revés.
Niños, ¿almorzaron en el avión? ¿Tienen hambre? ¿Quieren ir al baño? Bueno, entonces vamos.
¿Donde quedó la van? Qué bueno que quedó cerca. Ya niños crucemos, por el paso de cebra. 1,2,3, 9 . Están todos.
Saquen las maletas más chicas, dejamos las grandes atrás, aquí encima cabe otra. Sujeta de adentro para que no se caigan, yo cierro
Martín ¿qué traes tan pesado en tu maleta? Parecen piedras.
Es que traje hartas revistas por si me aburría.
Partimos, por la 36 hasta la Turnpike, ¿ no es así Mariela? Harto más fácil de día. Gorda, aquí hay que pagar peaje.
Vamos bien, Orlando figura en los letreros.
2 horas después.
Mariela, hay que echar bencina. Ahí hay una bomba.
Qué bueno, tiene restorán, tenemos hambre.
Ya bájense y vean qué hay para comer.
Señor, yo no sé echar bencina, ¿me puede ayudar alguien?
Anda chico a ayudar a
Vuelvo al restorán. Cola para pagar, cola para retirar. Al baño los que necesiten. Salimos de la bomba y de nuevo en ruta. Mariela, de nuevo hay peaje.
Señora, vamos a Orlando, ¿ Estamos bien?. No señora, por acá va a Miami. Llegue hasta el retorno y se devuelve. Vuelta a pagar peaje, por bruta. Esta van de porquería no tiene brújula como mi camioneta y el GPS que me pasó el Negro no lo sé hacer funcionar.
6 PM Llegamos al Marriott, las indicaciones súper claras en el folleto. ¡Que lindo¡ ¿De cuántas estrellas es? De doce.
Me bajo a registrarnos en el counter del hotel.
Vaya al counter de su ressort, saliendo la 2ª a la izquierda.
Me bajo en Imperial Palms.
Bienvenidos, los estamos esperando. No hay departamento en el 1er piso como Ud. quería pero le tengo en el 2º al lado del ascensor. Pobres los de abajo nos van a odiar.
Niños, éste es el departamento.
¡Qué lindo¡ ¡Es enorme¡ ¡Mira, 4 teles, qué bacán¡
Parece que les gustó.
Yo soy Jorge, para servirle. ¿Dónde coloco las maletas?
Ya niñitas, Uds. en esta pieza, Mariela tú en esta grande,
Esta maleta en la pieza grande, los bolsos en esa otra, gracias Jorge.
Mariela, ya sé que estamos muertas pero ¡Que te parece que vayamos a comprar algo para ahora y para el desayuno de mañana?
Niños, quédense viendo monos y nosotros volvemos al tiro con comida. Paloma, tu papá me dijo que necesitabas comprar algo. En el Walgreen hay de todo. Ya, vamos.
Resumen. Caminamos kilómetros y compramos tres enormes carros llenos que nos duraron para toda la semana, entre ellos uno de otra persona que al parecer preparaba una fiesta y que, como es costumbre en mí, tomé por equivocación. Dejé todos los tragos que llevaba y lo demás nos sirvió. Paloma recorrió toda la tienda y no encontró nada que le gustara. Típico de la edad, 15 años.
Llegada triunfal, refrigerador lleno, niños que se alimentan y se van a acostar muertos, (después de que preparamos las camas). Mariela, ya estamos instaladas. ¿No te parece un sueño?
Mañana a lo mejor amanecemos vivas.
Ya todos duermen, 3 con Mariela, hay 2 camas matrimoniales, las niñitas en su pieza de dos camas singles, Alex con Alexei en cama matrimonial y los dos pequeños conmigo en mi enorme cama. Duermo poco porque los dos me abrazan dormidos y casi muero asfixiada. Mañana haré un cambio, si nó no llego al próximo Domingo
Comienza la aventura.
Lunes 11, 7 AM
Me ducho, me visto y empiezo a preparar el desayuno. Alexei ya está desayunando. Nada de tonto, encontró de todo en la mesa y sacó leche y jugo del refrigerador. Solito se está preparando sus buenos panes con mermelada. Dice que la cama suena mucho. Como hay un sofá grande esta noche le voy a preparar cama ahí y voy a pasar a Einar a la cama de Alex porque entre los dos enanos casi me asfixiaron.
Mariela aparece, medio muerta todavía. Niños, a levantarse. Tomen desayuno, ¿Quién quiere más pan para tostar otro poco? Coman harto para que no estén muertos de hambre en dos horas más. Los que terminaron, a ducharse, los que quieran al jacuzzi ya está lleno. Tres se jacuzzean, los otros se duchan rápidamente. Alex no te olvides del desodorante. ¿Se lavaron los dientes? Ahí les compré cepillos a los que no trajeron. ¿Quién puede cerrar este sofá cama? El único que puede es Martín. Le toca cerrarlo todos los días.
Los que estén listos a ponerse bloqueador. Tú también Alexei, aquí el sol es muy fuerte. Nada señor, aquí manda
¿Para qué lado será? Marielita mira el mapa, o mejor preguntemos en
¿Qué les parece que empecemos por Epcot? Ahí está la entrada.
Acordémonos donde quedamos estacionados. Mejor Mariela, más seguro apuntarlo. Miren hay que tomar ese trencito. No cabemos, al próximo. Niños, todos juntos. Ya llegamos, por favor no se separen que aquí hay mucha gente. ¿Para qué será esta cola? No, nosotros entramos directo, ya tenemos los tickets. Niños, pasen las mochilas por
1, 2, 3, 4, 9. Estamos todos. Ya, podemos seguir. A ver, dice Mariela parece que estos son los juegos más entretenidos, usemos el fast- pass. Nos dan hora para 2 horas más tarde, por mientras haremos otras cosas. Mira aquí se puede entrar al tiro, es el stand de México. Yo ya estuve y es precioso. Nos subimos a una barca, todos juntos y recorremos por un canal que va pasando por muchas ciudades y lugares, Las ruinas aztecas y mayas, después Egipto, Nueva York y otra muchas partes. ¡Que bonito¡ Todo perfectamente reproducido, sentados y sin calor. 1,2,3,9. Todo bien.
Sigamos haciendo hora. Vemos tantas cosa que ya no me acuerdo. Aprovechemos para reservar en otro juego con el fast- pass. No sirve, se puede usar cada dos horas, ¡ Qué estafa¡
Ya, volvamos es hora de subirse a la montaña rusa. Caminamos otro kilómetro de vuelta y llegamos adonde partimos. Los que quieren emociones fuertes se suben. Todos menos Andrei y yo que nos quedamos descansando. Ahí vienen, ¡Bacán¡ ojalá hubiera sido más largo.
Abuela ya tenemos hambre,
Ya, vamos a buscar un lugar de comidas. Aquí hay uno, con miles de personas. Buscar mesa, adentro porque afuera está de asarse. Aquí hay una mesa, consígan más sillas, la que vean desocupada. Yo quiero esto, yo lo otro, niñas aquí hay unas ensaladas vegetarianas. Todos servidos, los niños de Pato no comen casi nada, sólo papas fritas, van a llegar a su casa en los huesos.
Listo, sigamos. Y así toda la tarde, un juego, otro, pipí, un helado.
Nadie se pierde, todos lo han disfrutado al parecer. Son las 7. Volvamos a
Mariela ¿para qué lado será la salida? Veinte minutos para encontrarla porque los caminos son redondos y……. finalmente en el departamento. ¿Quieren ir un rato a la piscina? Mariela parte con el choclón, qué paz, pero vuelven luego.
Preparar la comida que se comen en un dos por tres, con Mariela dejamos todo listo para el día siguiente. Menos mal que hacemos excelente yunta, ni un rollo. Los niños se dividen en los que juegan play en la pieza de Mariela, Alex, Martín, Janes y Esteban; las niñitas que ven películas en su pieza a puerta cerrada para que nadie las hinche (en París no tienen tele, sólo conciertos y museos) y Alexei, Einar y Andrei que ven monitos en el living o juegan a las escondidas. Armonía total.
Entre montañas rusas, viajes en bote, almuerzo, pipí, otra vez pipí, se pasó el día.
Ya niños, ya terminamos la cocina a lavarse los dientes, manos, cara y pipí mientras armamos las camas ( Hay que armar dos camas matrimoniales y un sofá.)
Martín, obedece, si no te va a llegar un palo. ¿Quien va a botar la basura? Gracias Alex.
Abuela, ¿ayudo en algo? Gracias mi amor ahora no.( es Janes).
Dos de buena voluntad.
Me duele la garganta, debe ser tanto cambio de frío a calor y viceversa.
Mariela, tomémosnos un té tranquilas. Pasó el 1er día, el más cansador. ¿ Sería el más cansador?
Los niños se portan muy bien, esto se mantiene durante todo el viaje, una bendición.
Martes 12. Se van todos con Mariela a la piscina, yo voy a un consultorio que queda cerca porque no puedo tragar. Me dan antibióticos y anti inflamatorios. Al día siguiente estoy bien pero igual me tengo que tomar mis remedios.
Salimos temprano, después de almorzar. Hoy nos toca Magic Kingdom. Se repite el programa del día anterior con otras entretenciones. Nos toca la suerte de que a las 9 PM hay un espectáculo precioso con música y fuegos artificiales en el castillo de Blanca Nieves, realmente lindo.
Salir del parque demora 20 minutos, hay un mar de gente. Primero hay que tomar un barco hasta la salida, enorme cola. Después tenemos que esperar el trencito. ¿Quién se acuerda donde dejamos la van? Yo ni me fijé. Nadie se acuerda. Abuela, se oye una vocecita, es Andrei, yo leí un letrero que decía Music.
Ahí estaba, nos salvó la vida.
Otro día cumplido, Mariela, somos unas santas. Vamos a acostarnos.
Miércoles: Hoy salgamos temprano porque hace un calor increíble. Vamos a un parque de agua porque si no nos vamos a derretir. Llegamos a Blizzard Park, cerrado hasta las dos. Capacidad colmada. Busquemos otro. Aquí dice que Tiphoon Lagoon está abierto, para allá vamos. Estacionar, caminar hasta el trencito, esperar el trencito. Subamos, 1,2,3,9. estamos todos. Llegamos. Ya niños a cambiarse.
Puchas, se me quedó la mochila con los trajes de baño. Alex, Einar y Andrei, vengan que les voy a comprar traje de baño y hawaianas. Me encuentro una toalla blanca botada, me la llevo, cuando nos vayamos la dejo donde mismo. No tenía toalla. Dios provee.
Ya vamos, después vuelvo a ver si encuentro algo para mí.
¡Traje 2 partes de abajo en vez de un bikini completo¡ Esta es Mariela, no soy la única quemada.¡ Qué te importa, calzón celeste con sostén blanco, ¿ Quién va a saber que en Chile no es así la moda? Te queda regio.
Mamá, qué fea la parte de arriba de tu bikini, comentario de Esteban que no sabe que es sostén.
Me encontré este bloqueador botado, ¡Que suerte¡ Niños todos pónganse bloqueador, si no se van a despellejar enteros. Alexei, el cuello y las orejas, es lo que más se quema.
Niños aquí hay unas sillas ( entre un millón) Fíjense, hay un barquito al frente y uno grande atrás. Después descubro que cada cien metros hay un barquito chico al medio de la playa y otro grande atrás, que es un kiosco. Menos mal que nadie se perdió, es un verdadero milagro. Hay una playa enorme con una ola gigante que llega cada cierto rato pero llega a la orilla con corriente pero bastante baja. Todo calculado. Hay viajes en flotadores redondos por un riachuelo, cascadas, todo lindo.
Yo no lo disfruto mucho porque no encontré traje de baño para mí. Las charchas se salían por todos lados. Tengo que volver a hacer gimnasia URGENTE. O bien ya me llegó el viejazo. ¡Qué desgracia¡ Menos mal que me cambiaron las hawaianas que había elegido Andrei por que le quedaban enormes. Vuelvo al horno ( léase playa)
Abuela, ya tenemos hambre.
Esperen todos aquí. Vamos juntas Paloma y traemos para todos.
3 limonadas, una sin hielo, 7 coca colas, una diet y dos sin hielo, etc. etc. resumen, nos dan una limonada de más. Por US 120 bien pueden regalar una limonadita.
5 PM. Vamos, ya estamos cansados.
Volvamos a la casa.
Abuela , estoy lleno de arena. Dúchense, aquí hay una ducha. De a uno. Con el calor se van a secar al tiro, esperen un momento y se van a cambiar. Martín, Alex, no vayan a dejar solos a los chicos.
Abuela, se me olvidó hacer pipí. Ya niños, hay que esperar a Einar, que alguien lo acompañe al baño.
Ya estamos listos, 1,2,3,9. Están todos.
Esperar el trencito. Ahora me acuerdo donde quedó la van, menos mal.
Llegamos sin perdernos, milagro. ¿Quieren una leche?
Nosotros vamos a ir a comprar algo.
Janes: ¡Yo también voy¡
Vamos un ratito de compras por ahí cerca, igual Mariela encuentra algunas cositas y Janez también.
Volvemos, tortellinis de comida, cocinamos para 16 personas, somos 11 y no alcanza. Menos mal que hay un paquete chico de apoyo. Lo cocino y me sirvo yo primero para no quedar sin nada, hay varios interesados en repetirse. Éxito total. Después a dormir, ya han jugado bastante, Uds. no se cansan nunca.
Jueves. Hoy nos toca MGM. Ya no nos perdemos, llegamos en un santiamén. Es precioso, como todo hasta ahora. Lo recorremos de punta a cabo. Ya no quedan montañas rusas que subir. Hay una enorme cola que parece ser la entrada a algo interesante. Mientras se ponen de acuerdo si esperamos o nó por si acaso me pongo en la cola. 10 minutos después hay 40 personas detrás de mí. Me cambio con Mariela un rato y como la cola no avanza ella se sale. De repente empieza a avanzar rapidito, Mariela pone su mejor cara y va a preguntar al señor que estaba detrás de ella: ¿ Me dejaría colocarme de nuevo?. Claro, colóquese no más. Lo que no sabe es que con ella vienen 8 niños, porque Andrei no sube. Mejor no le miramos la cara.
Salen felices, valió la pena
Seguimos caminando y sin querer nos perdemos en dos grupos. Yo entro con los míos a un paseo en bote por
¿ Qué hacemos ahora? Vamos al show de “ Indiana Jones”,
“Embarazadas o gente enferma del corazón que se abstengan de subir, lo mismo los que se marean o tienen presión alta.”
Señor, yo no voy a subir ni este niño menos ( Andrei)
Vengan, aquí hay una puerta de escape.
Esperamos a la salida, da lástima como salen las mujeres. Ví a dos vomitadas y una tercera alcanzó justo a vomitar en un basurero. De la que nos salvamos. Como Mariela estaba en otro cubículo con los otros niños no se fijó en la grabación y se subió. Casi pasó al otro mundo. Janez y Martín estuvieron mareados toda la tarde, no querían ni comer.
En resumen, recorrimos pueblos de piratas dentro de cuevas submarinas, el río Amazonas, sets de películas, todo bien variado. Lo único igual, la comida.
De vuelta en nuestra van, cansados pero contentos. Al departamento, un rato en la piscina de nuestro condominio y después comer y dormir.
Viernes:
Mariela, ¿Qué te parece que almorcemos temprano y salgamos después de almuerzo?.Andate con el choclón a la piscina del hotel y yo preparo el almuerzo y hago el aseo.
Parten todos, ¡Qué paz¡
Levanto la mesa del desayuno, pongo a cocer arroz graneado que se cocina mientras paso
Todo listo, son recién las once; me meto a la ducha y me lavo el pelo. En mitad del enjuague comienza a sonar un ruido espantoso. Salgo desnuda de la ducha y ¡La hecatombe¡. Todo el living está lleno de humo y llueve del techo un agua asquerosa, deben ser baratas deshechas. Tengo que volver a ponerme algo, no soy nudista. Encuentro la camisa que tenía puesta en la noche y salgo a la a la puerta en medio del humo y
A todo esto sigo estilando y parada en la puerta, no me dejan entrar a mi pieza porque no han desconectado todos los circuitos eléctricos. Una mujer chica vestida de amarillo me acosa con diferentes preguntas que no vienen al caso, hasta mi edad.
Finalmente se acaba la lluvia y llegan dos enormes máquinas aspirar el agua, misión imposible, es como aspirar un río. Una bulla infernal. Por fin me dejan entrar a mi pieza, menos mal que hace un calor increíble. Un hombre me presta unas botas enormes, más bien botes. Se las devuelvo en la puerta de la pieza y
Estoy tan cansada después de tanto ajetreo que decido tenderme cinco minutos a descansar. Despierto rodeada de tres hombres de azul, enfermeros, y un doctor de blanco. Parece que me dormí y creyeron que me había muerto porque no me podían despertar, Electro cardiograma, oxígeno, me sacan sangre,
No encuentro a Mariela porque ya había regresado con el shuttle del hotel. Los niños quedan instalados en otro departamento y los empleados se ocupan de traer las cosas. Sólo dejan entrar a Mariela con uno de los niños por un momento. Martín está preocupado por su Play Station que le costó la platita de él y de Esteban. Menos mal que no le pasó nada.
Llego y encuentro casi todo cambiado. Termino de sacar las cosas que quedaban en el refrigerador y las instalo en el otro departamento. Como no hay nadie no me dicen nada.
Decidimos no salir después de almuerzo y organizar las maletas dejando ropa para mañana y el Domingo que partiremos a Miami.
Los niños parten a la piscina de al lado de nuestro edificio y nosotros terminamos de arreglar. De repente me acuerdo que me va a faltar una sábana para
En la tarde vamos a un lugar espectacular que se llama Disney Quest. Está en un lugar lleno de restoranes y es un edificio de varios pisos con toda clase de juegos electrónicos. Con el ticket de entrada los niños pueden jugar todo lo que quieran. Lo pasaron chancho, nos quedamos hasta las 12 de
Sábado 16.
Hoy nos toca Animal Kingdom. Interesante, vemos montones de animales, yo los había visto todos y los niños de Pato también pero para los demás fue novedoso. Desgraciadamente no nos podemos subir a los rápidos ( botes que caen por un río) porque comienza una tormenta de rayos y es peligroso.
Van cerrando todo por el asunto de los rayos. Tenemos que regresar al departamento.
Igual había que terminar las maletas porque alas 6,30 partimos a Miami.
Voy a hacer el check-out.
Domingo 17.
Todos tempranito tomando desayuno, partimos a tiempo. Esta vez sin extravíos, ya conocemos el camino. Una parada corta a echar bencina y hacer pipí, comprar bebidas y seguimos viaje, Llevamos comistrajo en el vehículo.
A tiempo en Miami y directo al aeropuerto.
Comienza el martirio chino.
Marielita, por favor anda a estacionarte tú, no me quiero atrasar con los niños. Después me esperan en
Parte Mariela en el tremendo armatoste con seis de los niños y nosotros entramos a Northwest ya que Paloma parte primero.
Señora, para embarcar a un menor no acompañado la debe atender la supervisora.
Encontramos a la supervisora, un amor.
Señora, yo creo que este ticket está malo, este aeropuerto está a 5 horas de Fargo, le corresponde otro. Voy a tener que llamar a Fargo, no puedo embarcar a la niña porque tal vez nadie la esté esperando. Bueno, mientras Ud. averigua yo voy a American con los otros niños. De acuerdo, yo tendré todo averiguado.
Parto a American, sector A, 6 cuadras hacia la izquierda.
Sí señora, tienen que ir a la puerta 48 ( Estamos en la puerta 1)
¿Aquí sale el vuelo xx a Washington?. No señora, cambiaron de puerta. Menos mal que era cerca. Hablo con una auxiliar y con el empleado del counter de salida. Sí señora, deje a los niños aquí, yo me hago cargo de ellos y Ud, vaya a embarcar a su otra nieta y vuelve. Hay tiempo de más. Llega una vaca antipática, la supervisora: No señora, ellos no tienen autoridad, la encargada soy yo. Si deja a los niños aunque sea por cinco minutos no se los embarco. Pero señorita, si es por un momento, ¿no me podría ayudar? No es mi problema, debió haber calculado antes de comprar el pasaje. Yeguas hay en todas partes.
Vuelta con los tres niños y maletas apuradísimos a la puerta 1 ( salida de American) y rápido hasta el sector G ( otras 6 cuadras)
La señora está ocupada con otros pasajeros; los deja y nos atiende, un encanto. Todo solucionado, lo que pasa que su nieta va a un campamento que está más cerca del aeropuerto
Señora, digo con voz de víctima, tengo un grave problema. No puedo esperar dentro de la sala de embarque con esta nieta porque los otros dos más chicos perderían el vuelo de American.
Bien, voy a hacer una excepción, ésta es una niña grande, yo me haré cargo de ella hasta que se embarque si es que Ud. no alcanza a volver. Una vez que partan los otros vuelva a hablar conmigo y me firma el formulario. Gracias señora, me salva
Corremos a American, estamos justo en la hora ( otras 6 cuadras que me parecen 10). Corremos hasta la puerta 46, 5 minutos y llaman a embarcar. Qué alivio. No perdimos el vuelo. Un abracito niños, cariños a tu tía y a la mamá cuando llegue. Buen viaje.
Me arrastro hasta el sector G, ya no son 6 ni 10 cuadras , es una eternidad. Llego adonde la santa de Northwest. Su nieta ya partió señora, váyase tranquila, fírmeme aquí por favor.
Encuentro a Mariela en un restorán justo al frente de
Todo el grupo, mi cadáver incluido, parte a la playa a pasar
Mariela, fíjate bien por donde vamos porque me estoy quedando dormida. Legamos a South Beach, aquí va saliendo una camioneta. ¡Qué suerte¡ Era el único lugar en medio de un mar de autos y todos los estacionamientos pagados llenos.
Una enorme playa nos espera, lo único que necesito es poder acostarme en la arena y dormir, parezco un zombi.
Señora, no se coloquen a este lado de la bandera con tantos niños, este es el sector gay. Hay una bandera especial para este sector. ¡Qué divertido¡. Los niños están encantados con lo del sector gay, como venimos de un país que apenas tiene subidas para lisiados en las veredas esta modernidad los asombra.
Me acuesto debajo de una sombrilla que alguien desocupa y que Mariela ocupa rápidamente y me duermo de inmediato. Nunca supe cuando vinieron a retirar la sombrilla pero dormí dos horas como en mi cama. Desperté como nueva.
Los niños lo han pasado fantástico, el agua es tibia y con olitas chicas. Mariela se baña con bikini estilo chileno, falda mini y sostén café, se ve regio, creo que va a imponer
Ya es hora de ir al aeropuerto, hay que devolver el vehículo antes de embarcarse. No quiero andar apurada.
Llegamos sin problema, la tribu con toda la energía del mundo; juegan con los carritos de las maletas mientras hago
Bus desde Avis al aeropuerto, subir maletas, bajar maletas. Ir a los baños a cambiarnos la ropa de playa, llena de arena, por la ropa de viaje, por lo menos limpia. Abuela, no encuentro mi calcetín. Mi amor póngase uno solo, qué le voy a hacer. Los demás están en otra maleta. Abuela, abróchame los zapatos.
Abuela, tenemos hambre. Niños, ya está todo cerrado acá afuera además nos van a dar comida en el avión. Van a tener que aguantarse porque hay que pasar al tiro por policía.
Chequeamos nuestros pasajes, pasamos policía, ahora a
Oscarito me espera con la camioneta, a mí y a Einar, Marcelo espera a Mariela, parten felices y llevan a Janez que queda
Por fin en casita, ducharse y ponerse a trabajar, se ha juntado una pega difícil de creer si no se ve. Cien recados, 140 mails, 1 kilo de sobres. Parece que me hubiera ido por un año en vez de diez días.
Pero fue un final feliz, todos sanos, con sus respectivos padres, nadie se enfermó, nadie se perdió, nadie peleó y creo que todos lo disfrutaron. Un proyecto más de mi vida llegó a buen final. Espero que para los niños también sea un lindo recuerdo y una experiencia que los haga sentirse unidos por recuerdos comunes, según mi opinión algo básico para sentirse FAMILIA.
Santiago, Agosto de 2005. Abuela ¡Tenemos hambre¡
PROLOGO.
6 de Julio 2005.
Mamá, ¿Qué toman las guaguas cuando la mamá no les puede dar leche?
Mi amor, se compra leche para preparar y se les da en mamadera.
¿Y en Orlando venden de esa leche?
Me imagino que sí. ¿Por qué me preguntas?
Quiero saber qué le va a dar la abuela a mi hermanito cuando nos vayamos, porque ella ya no tiene leche ¿O tiene?
Pero mi amor, ¡Si Sebastián todavía no nace¡
Pero va a nacer justo la noche antes de irnos y él también es nieto, la abuela invitó a TODOS sus nietos.
Andrei, una guagua de 6 horas no puede viajar en avión, cuando la abuela los invite a otro viaje ahí lo pueden llevar.
Bueno, cuando vayamos a Egipto entonces.
Así fue como me salvé de viajar con 10 niños en vez de 9.
7 de Julio, 20,15 hrs.
Llego a Clínica Dávila a acompañar a mi hija que va a tener su tercer hijo, por cesárea. Como todas las madres, me creo indispensable para estos menesteres.
No la encuentro, un doctor que va en el ascensor se compadece y me ayuda a buscarla por interminables pasillos y recepciones. Finalmente la ubico ¡ en Urgencias¡
Descubro que sí soy indispensable. Solucionado el problema que la tenía una hora sin poder ingresar, queda instalada en su pieza.
Se la llevan a la sala de operaciones,
Voy a comer algo con Andrés, uno de mis hijos y al regreso, media hora más tarde encontramos un exquisito gordo de 4,5 kgs, sano y con todas sus presas en orden. Paola sin problemas, ya puedo iniciar tranquila el viaje con mi tribu.
Viernes 1 AM. Ya estoy en mi cama, 3 niños duermen en mi casa, 3 en casa de Mariela que va conmigo, gracias a Dios.
La partida.
Viernes 8 de Julio, 5 AM
¡Todos a levantarse¡ Rapidito, no nos podemos atrasar.
Ya, tómense el desayuno que después van a estar muertos de hambre.
¿Se lavaron los dientes? ¿Todos hicieron pipí?
Oscarito, anda a echar a andar la camioneta para que no esté tan helada.
Ya Mary, nos vamos, chao, que estés bien. Para el próximo viaje sí que vas a poder ir, tú sabes que todo es para mejor.
Partimos a tiempo, llegamos a tiempo. Todos a la fila de policía. Menos mal que dejamos las maletas ayer, un trámite menos.
Llega Mariela con los otros tres y titubea al ver la larga fila de pasajeros esperando para pasar policía.
La llamo -Vengan, tenemos que entrar todos juntos.
Caras descontentas de los que están detrás nuestro, formamos un grupo respetable. Todas las visas OK, los permisos notariales en orden, todos adentro. Igual el trámite es largo, somos 8 personas, 6 con permisos que revisar, por lo menos 20 minutos. No me atrevo a mirar para atrás para no ver las caras de los que esperan pero siento las miradas en mi espalda. No nos linchan, qué descanso.
Instálense niños, todos juntos. Nada de andar para acá o para allá, no quiero que se pierdan.
Hay que esperar una hora más porque el avión viene atrasado. Total, da lo mismo, significa una hora menos de espera en Lima.
A embarcar, primero las sillas de rueda, después nuestra tribu.
Felizmente todos instalados.
Primer paso: Exitoso.
La emoción de la partida se ve en las caras de los peques.
Abuela, ¿Qué avión es éste? ¿Cuántos asientos tiene? ¿A qué altura vamos a volar? Etc., etc, etc.
¿Nos van a dar algo para comer? Ya tengo hambre.
Mi amor, recién se están instalando los pasajeros, acuérdate que fuimos los primeros en entrar. Hay que esperar que el avión despegue y después les darán un rico desayuno. Por favor tengan paciencia.
Abuela, tengo hambre, ¿hay donde comprar algo?
Este no había escuchado la explicación, no tengo paciencia para repetir todo. No Andrei, en los aviones no se compra comida, hay que esperar que la traigan.
Llega el desayuno y algo entretiene, poco porque se lo devoran en un segundo. Después de una cabezadita llegamos a Lima. Esperamos un rato no muy largo, nadie alcanza a impacientarse. Llaman a embarcar y nuestro pequeño grupo entra primero. Nuevamente siento en la espalda las miradas, esta vez de envidia, no me imagino qué pueden envidiar¡
Nuevamente instalados.
¡Que bueno¡ ¡ Hay pantalla de juegos en cada asiento¡
Abuela, mi pantalla no funciona, ¿Puedo llamar a la señora?
“La señora” logra hacerla funcionar pero se echan a perder otras dos y después una tercera. Terminamos Mariela y yo sin pantalla, por lo tanto sin película y Einar instalado en un asiento que estaba vacío pero con la pantalla funcionando. Todos tranquilos, jugando en la pantalla o viendo monitos.
Llega el almuerzo, todos contentos.
Justo después comienza la turbulencia.
Abuela. Estoy mareado.
Demasiado tarde, la primera parte de la consecuencia del mareo cayó en el pantalón y polera.
Al baño, lavar lo mejor que se puede y cambiar polera, no sé de donde salió pero tengo repuesto. El pobre se duerme hasta la llegada.
Finalmente Miami. Hay que esperar, no se puede aterrizar porque está el huracán Dennis acercándose. Sólo viento por el momento.
Aterrizamos, bastante zangoloteados pero invictos.
La llegada.
Milagrosamente no hay cola en inmigración. De las 20 o 25 veces que he estado acá ésta es la primera vez que no tengo que esperar mínimo media hora para pasar mi pasaporte. Estamos con suerte. Después supe que fue el único avión que aterrizó porque no nos alcanzaba el combustible para otra alternativa.
Recoger las maletas, buscar el bus que nos llevará a Avis a retirar la maxi-van previamente arrendada.
¡Niños¡ ¡ Atraviesen por el paso de cebra ¡ ¡ Einar ¡ Súbete a la vereda ¡
Ahí viene el bus, pero por la vereda del frente. Todo de nuevo.
¡Niños¡ Tenemos que volver al otro lado, atraviesen por el paso de cebra, cada uno lleve su maleta. ¿De quien es esa mochila?
Alex, ayúdame con este bolso, no me lo puedo.
Todos arriba, ¿No se queda nada ¿ A ver , 1, 2, 3 están los 6. Vamos Marielín, ya estamos todos.
Aquí llegamos. Todos se bajan. El pobre chofer baja el maleterío con cara sonriente.
Gracias, señor.
Voy a hacer el papeleo, Mariela, trata de que no se separen.
Ya señora, su vehículo está en sector G n º 24.
Mariela , voy a buscar
Sector A, B, C allí está el G. Ya veo la van, parece una micro, ojalá sea capaz de manejarla. Corro porque está empezando a llover. Me subo y comienza el diluvio universal. Menos mal que puedo estacionar bajo techo.
Maletas arriba, las que quepan atrás, las otras las acomodamos como se pueda. Todos sentados, niños, los cinturones. Aquí no se puede andar sin cinturón.
Señor, pregunto al portero, que no quiere salir de su caseta porque el diluvio está en lo mejor, Para ir a South Beach, ¿derecha o izquierda? A la derecha y de nuevo a la derecha por la 36.
Manejo la enorme van sobre un río de agua. Por momentos llega una gran ola al parabrisas y quedamos flotando, luego la ruedas vuelven a tocar el suelo. Parece que el hecho de estar tan pesada ayuda a la estabilidad. Atrás no se escucha ni respirar, deben tener mucho susto. Yo también pero no tengo otra alternativa que seguir adelante mientras pueda.
Mariela, ¿Qué calle es ésta?
No se ve nada, a ver para un poco, es la 35, nos pasamos. Damos la vuelta, encontramos la 36, giro a
¡Eureka¡ Hotel Rius, aquí es. Ya niños, llegamos. Me registro en el counter, todo en orden. Retiro mi tarjeta para recuperar mañana
¿Cuánto le daré a este pobre hombre que bajó tantas maletas? Uno o dos dólares señora. Le doy cinco, se los merece. Nos deja instalados en dos piezas colindantes, los niños están conformes, les gusta el hotel y eso que es cuatro estrellas, lo que va contra sus principios, sólo aceptan 5 estrellas, pero como ya estaban advertidos y la lámpara del lobby es imponente aceptan gustosos.
Etapa dos: Exitosa.
11 PM. Vamos a comer. Hay un restorán de comida rápida cerquita del hotel, llueve poco y los niños están muertos de hambre.
Es muy tarde, nadie tiene ganas de atendernos. Por fin conseguimos una gorda que trae varios pedidos equivocados pero la tropa se alimenta.
Ya cada uno está en su cama. Ha sido un éxito esta llegada.
Sábado, 9 de Julio.
Niños, el desayuno es hasta las diez, apúrense.
Abuela. No traje cepillo de dientes. Lávate con el de tu hermano.
Yo tampoco traje. Lávense con el dedo, aquí hay pasta. Bien jabonados que están todos transpirados. ¿Te secaste bien los pies?
Ya, bajemos, Mariela ¿Están listos?
Entra el regimiento al comedor, hay mil personas. Logramos encontrar dos mesas, separadas, pero no se puede pedir lo imposible.
Ya niños, cada uno se sirve lo que quiera. Coman harto para que no estén con hambre en una hora más.
Einar, ¡Qué ricos tus panqueques¡ Pobre, levanta el cuerpo un segundo del asiento para tomar la miel y una camarera se lleva a la basura la mitad que le quedaba en el plato. Ya los panquequeros se fueron.
Mi amor, mañana te comes todos los que quieras.
Partimos al mall Aventura. No hay opción, llueve a chuzos.
Mamá, busquemos primero los juegos de play.
Los encontramos. Mariela debe comprar un adaptador de 20 dólares, que después resulta inútil. ¡Qué rabia¡
Abuela quiero comprarle este peluche a Sebastíán, vale 10 dólares. Cómprelo, si para eso tiene su plata. Yo también, dice Andrei. Se arrepiente y compra uno de un dólar. Es muy caro, no me va a quedar nada. Prefiero comprarme este avión.
Abuela, tenemos hambre.
Vayamos al patio de comidas.
Aquí hay una mesa, ubiquemos sillas. ¿Puedo usar esta silla? Gracias. Juntamos ocho. Decídanse niños, qué van a querer, no hay posibilidad de cambio.
Listo el pedido, cola para pagar, cola para que te entreguen la comida.
Abuela, quiero más ketchup. A mí se me acabó la mayonesa, Todos alimentados. ¿Yo habré comido? No me acuerdo, pero parece que sí porque no siento hambre.
Ya, sigamos vitrineando un rato.
Queremos un helado.
Más tarde, ahora recién almorzamos, además no hemos encontrado una heladería.
Esperemos un rato aquí, Mariela quiere entrar a esa tienda. Martín, Uds, compraron todo lo que querían, ella también tiene derecho.
Quiero hacer pipí.
Busquemos el baño. Aquí hay uno.
Entren juntos, Janez no lo dejes solo hasta que termine y que se lave las manos. Los que quieran ir al baño aprovechen ahora.
Ya es hora de volver al hotel.
¡Bien¡ Aquí venden helados. Yo invito dice Mariela. Uno de estos, otro de ése, otro del otro, todos distintos, pero felices.
Descansamos un rato en las piezas y como ya no llueve partimos a buscar un restorán entretenido, ojalá de pizzas. Todos tenemos hambre, para variar. Todos los estacionamientos ocupados, encontramos un lugar donde cabe nuestro camión. Hay que devolverse a pagar en una máquina, si no, viene una grúa y te llevan el camión¡ Menos mal que nos dijeron¡
Aquí hay una calle bonita, llena de restoranes. Niños, todos juntos, no nos vamos a perder. Mira este lugar se ve bonito, PIZZERIA ITALIANA.. Música italiana, manteles a cuadros, pizzas italianas, se habla sólo italiano. Dueños y mozos, todos argentinos. Ricas pizzas, todos satisfechos. Vuelta al hotel y a descansar.
Domingo 10 de Julio, 8.30 AM.
Niños, lleguemos más temprano al comedor para que no haya tanta gente. Fue buena idea. Desayuno compartido con la tía de Mariela que la vino a ver. Todo bien, esta vez no le botaron los panqueques a Einar.
Preparar las maletas, Niños, revisen debajo de las camas, ¿ No se queda nada? Parece que no.
Check- out del hotel, todos arriba del vehículo. Aquí debajo de la marquesina, esto es un diluvio. ¡Cuidado¡ No metan los pies al agua. Ya, ¿ Todos listos?
Abuela, yo me mareo, quiero estar al lado de
Abuela, no te pusiste el cinturón.
Partimos rumbo al aeropuerto, con tiempo, a buscar a los niños de Pato, que vienen de Francia.
¿Marielín, te atreves a estacionar tú? No sea cosa que el avión se haya adelantado y los niños estén solos.
Parte Mariela a estacionarse con el tremendo camión. Sobrevive a la experiencia y llega sana y salva.
Air France viene a tiempo, falta poco. Niños aquí hay otro asiento, hay que esperar así es que acomódense.
Abuela, tenemos hambre.
Bueno aquí venden comida mexicana. ¿Qué quieren?
Yo quiero empanadas de queso. Increíblemente, sí hay empanadas de queso, nunca más las volvimos a ver.
¿Quiénes van a ir al baño? Todos juntos, que no se quede ninguno solo adentro. 1,2,3, 6 están todos.
Mariela, voy a averiguar si aterrizó.
Señora, espere afuera. Pero señor, mis nietos vienen como menores no acompañados, ¿dónde los retiro? No tengo idea, tendría que preguntar en Air France , en el otro piso.
Espero que salgan cien pasajeros, media hora y finalmente llega una mujer chica con los niños. Firmo y por fin me los entregan. Están enormes, los dos chicos más o menos igual pero Paloma está gigante. Debería ir a una escuela de modelos. Se saludan todos los primos, como los perros, primero se olisquean antes de entrar en confianza. Me imagino que los de Pato se sienten perdidos entre todos estos gritones, espero que se puedan integrar. No es tan fácil porque los sudamericanos son extrovertidos y los de Francia al revés.
Niños, ¿almorzaron en el avión? ¿Tienen hambre? ¿Quieren ir al baño? Bueno, entonces vamos.
¿Donde quedó la van? Qué bueno que quedó cerca. Ya niños crucemos, por el paso de cebra. 1,2,3, 9 . Están todos.
Saquen las maletas más chicas, dejamos las grandes atrás, aquí encima cabe otra. Sujeta de adentro para que no se caigan, yo cierro
Martín ¿qué traes tan pesado en tu maleta? Parecen piedras.
Es que traje hartas revistas por si me aburría.
Partimos, por la 36 hasta la Turnpike, ¿ no es así Mariela? Harto más fácil de día. Gorda, aquí hay que pagar peaje.
Vamos bien, Orlando figura en los letreros.
2 horas después.
Mariela, hay que echar bencina. Ahí hay una bomba.
Qué bueno, tiene restorán, tenemos hambre.
Ya bájense y vean qué hay para comer.
Señor, yo no sé echar bencina, ¿me puede ayudar alguien?
Anda chico a ayudar a
Vuelvo al restorán. Cola para pagar, cola para retirar. Al baño los que necesiten. Salimos de la bomba y de nuevo en ruta. Mariela, de nuevo hay peaje.
Señora, vamos a Orlando, ¿ Estamos bien?. No señora, por acá va a Miami. Llegue hasta el retorno y se devuelve. Vuelta a pagar peaje, por bruta. Esta van de porquería no tiene brújula como mi camioneta y el GPS que me pasó el Negro no lo sé hacer funcionar.
6 PM Llegamos al Marriott, las indicaciones súper claras en el folleto. ¡Que lindo¡ ¿De cuántas estrellas es? De doce.
Me bajo a registrarnos en el counter del hotel.
Vaya al counter de su ressort, saliendo la 2ª a la izquierda.
Me bajo en Imperial Palms.
Bienvenidos, los estamos esperando. No hay departamento en el 1er piso como Ud. quería pero le tengo en el 2º al lado del ascensor. Pobres los de abajo nos van a odiar.
Niños, éste es el departamento.
¡Qué lindo¡ ¡Es enorme¡ ¡Mira, 4 teles, qué bacán¡
Parece que les gustó.
Yo soy Jorge, para servirle. ¿Dónde coloco las maletas?
Ya niñitas, Uds. en esta pieza, Mariela tú en esta grande,
Esta maleta en la pieza grande, los bolsos en esa otra, gracias Jorge.
Mariela, ya sé que estamos muertas pero ¡Que te parece que vayamos a comprar algo para ahora y para el desayuno de mañana?
Niños, quédense viendo monos y nosotros volvemos al tiro con comida. Paloma, tu papá me dijo que necesitabas comprar algo. En el Walgreen hay de todo. Ya, vamos.
Resumen. Caminamos kilómetros y compramos tres enormes carros llenos que nos duraron para toda la semana, entre ellos uno de otra persona que al parecer preparaba una fiesta y que, como es costumbre en mí, tomé por equivocación. Dejé todos los tragos que llevaba y lo demás nos sirvió. Paloma recorrió toda la tienda y no encontró nada que le gustara. Típico de la edad, 15 años.
Llegada triunfal, refrigerador lleno, niños que se alimentan y se van a acostar muertos, (después de que preparamos las camas). Mariela, ya estamos instaladas. ¿No te parece un sueño?
Mañana a lo mejor amanecemos vivas.
Ya todos duermen, 3 con Mariela, hay 2 camas matrimoniales, las niñitas en su pieza de dos camas singles, Alex con Alexei en cama matrimonial y los dos pequeños conmigo en mi enorme cama. Duermo poco porque los dos me abrazan dormidos y casi muero asfixiada. Mañana haré un cambio, si nó no llego al próximo Domingo
Comienza la aventura.
Lunes 11, 7 AM
Me ducho, me visto y empiezo a preparar el desayuno. Alexei ya está desayunando. Nada de tonto, encontró de todo en la mesa y sacó leche y jugo del refrigerador. Solito se está preparando sus buenos panes con mermelada. Dice que la cama suena mucho. Como hay un sofá grande esta noche le voy a preparar cama ahí y voy a pasar a Einar a la cama de Alex porque entre los dos enanos casi me asfixiaron.
Mariela aparece, medio muerta todavía. Niños, a levantarse. Tomen desayuno, ¿Quién quiere más pan para tostar otro poco? Coman harto para que no estén muertos de hambre en dos horas más. Los que terminaron, a ducharse, los que quieran al jacuzzi ya está lleno. Tres se jacuzzean, los otros se duchan rápidamente. Alex no te olvides del desodorante. ¿Se lavaron los dientes? Ahí les compré cepillos a los que no trajeron. ¿Quién puede cerrar este sofá cama? El único que puede es Martín. Le toca cerrarlo todos los días.
Los que estén listos a ponerse bloqueador. Tú también Alexei, aquí el sol es muy fuerte. Nada señor, aquí manda
¿Para qué lado será? Marielita mira el mapa, o mejor preguntemos en
¿Qué les parece que empecemos por Epcot? Ahí está la entrada.
Acordémonos donde quedamos estacionados. Mejor Mariela, más seguro apuntarlo. Miren hay que tomar ese trencito. No cabemos, al próximo. Niños, todos juntos. Ya llegamos, por favor no se separen que aquí hay mucha gente. ¿Para qué será esta cola? No, nosotros entramos directo, ya tenemos los tickets. Niños, pasen las mochilas por
1, 2, 3, 4, 9. Estamos todos. Ya, podemos seguir. A ver, dice Mariela parece que estos son los juegos más entretenidos, usemos el fast- pass. Nos dan hora para 2 horas más tarde, por mientras haremos otras cosas. Mira aquí se puede entrar al tiro, es el stand de México. Yo ya estuve y es precioso. Nos subimos a una barca, todos juntos y recorremos por un canal que va pasando por muchas ciudades y lugares, Las ruinas aztecas y mayas, después Egipto, Nueva York y otra muchas partes. ¡Que bonito¡ Todo perfectamente reproducido, sentados y sin calor. 1,2,3,9. Todo bien.
Sigamos haciendo hora. Vemos tantas cosa que ya no me acuerdo. Aprovechemos para reservar en otro juego con el fast- pass. No sirve, se puede usar cada dos horas, ¡ Qué estafa¡
Ya, volvamos es hora de subirse a la montaña rusa. Caminamos otro kilómetro de vuelta y llegamos adonde partimos. Los que quieren emociones fuertes se suben. Todos menos Andrei y yo que nos quedamos descansando. Ahí vienen, ¡Bacán¡ ojalá hubiera sido más largo.
Abuela ya tenemos hambre,
Ya, vamos a buscar un lugar de comidas. Aquí hay uno, con miles de personas. Buscar mesa, adentro porque afuera está de asarse. Aquí hay una mesa, consígan más sillas, la que vean desocupada. Yo quiero esto, yo lo otro, niñas aquí hay unas ensaladas vegetarianas. Todos servidos, los niños de Pato no comen casi nada, sólo papas fritas, van a llegar a su casa en los huesos.
Listo, sigamos. Y así toda la tarde, un juego, otro, pipí, un helado.
Nadie se pierde, todos lo han disfrutado al parecer. Son las 7. Volvamos a
Mariela ¿para qué lado será la salida? Veinte minutos para encontrarla porque los caminos son redondos y……. finalmente en el departamento. ¿Quieren ir un rato a la piscina? Mariela parte con el choclón, qué paz, pero vuelven luego.
Preparar la comida que se comen en un dos por tres, con Mariela dejamos todo listo para el día siguiente. Menos mal que hacemos excelente yunta, ni un rollo. Los niños se dividen en los que juegan play en la pieza de Mariela, Alex, Martín, Janes y Esteban; las niñitas que ven películas en su pieza a puerta cerrada para que nadie las hinche (en París no tienen tele, sólo conciertos y museos) y Alexei, Einar y Andrei que ven monitos en el living o juegan a las escondidas. Armonía total.
Entre montañas rusas, viajes en bote, almuerzo, pipí, otra vez pipí, se pasó el día.
Ya niños, ya terminamos la cocina a lavarse los dientes, manos, cara y pipí mientras armamos las camas ( Hay que armar dos camas matrimoniales y un sofá.)
Martín, obedece, si no te va a llegar un palo. ¿Quien va a botar la basura? Gracias Alex.
Abuela, ¿ayudo en algo? Gracias mi amor ahora no.( es Janes).
Dos de buena voluntad.
Me duele la garganta, debe ser tanto cambio de frío a calor y viceversa.
Mariela, tomémosnos un té tranquilas. Pasó el 1er día, el más cansador. ¿ Sería el más cansador?
Los niños se portan muy bien, esto se mantiene durante todo el viaje, una bendición.
Martes 12. Se van todos con Mariela a la piscina, yo voy a un consultorio que queda cerca porque no puedo tragar. Me dan antibióticos y anti inflamatorios. Al día siguiente estoy bien pero igual me tengo que tomar mis remedios.
Salimos temprano, después de almorzar. Hoy nos toca Magic Kingdom. Se repite el programa del día anterior con otras entretenciones. Nos toca la suerte de que a las 9 PM hay un espectáculo precioso con música y fuegos artificiales en el castillo de Blanca Nieves, realmente lindo.
Salir del parque demora 20 minutos, hay un mar de gente. Primero hay que tomar un barco hasta la salida, enorme cola. Después tenemos que esperar el trencito. ¿Quién se acuerda donde dejamos la van? Yo ni me fijé. Nadie se acuerda. Abuela, se oye una vocecita, es Andrei, yo leí un letrero que decía Music.
Ahí estaba, nos salvó la vida.
Otro día cumplido, Mariela, somos unas santas. Vamos a acostarnos.
Miércoles: Hoy salgamos temprano porque hace un calor increíble. Vamos a un parque de agua porque si no nos vamos a derretir. Llegamos a Blizzard Park, cerrado hasta las dos. Capacidad colmada. Busquemos otro. Aquí dice que Tiphoon Lagoon está abierto, para allá vamos. Estacionar, caminar hasta el trencito, esperar el trencito. Subamos, 1,2,3,9. estamos todos. Llegamos. Ya niños a cambiarse.
Puchas, se me quedó la mochila con los trajes de baño. Alex, Einar y Andrei, vengan que les voy a comprar traje de baño y hawaianas. Me encuentro una toalla blanca botada, me la llevo, cuando nos vayamos la dejo donde mismo. No tenía toalla. Dios provee.
Ya vamos, después vuelvo a ver si encuentro algo para mí.
¡Traje 2 partes de abajo en vez de un bikini completo¡ Esta es Mariela, no soy la única quemada.¡ Qué te importa, calzón celeste con sostén blanco, ¿ Quién va a saber que en Chile no es así la moda? Te queda regio.
Mamá, qué fea la parte de arriba de tu bikini, comentario de Esteban que no sabe que es sostén.
Me encontré este bloqueador botado, ¡Que suerte¡ Niños todos pónganse bloqueador, si no se van a despellejar enteros. Alexei, el cuello y las orejas, es lo que más se quema.
Niños aquí hay unas sillas ( entre un millón) Fíjense, hay un barquito al frente y uno grande atrás. Después descubro que cada cien metros hay un barquito chico al medio de la playa y otro grande atrás, que es un kiosco. Menos mal que nadie se perdió, es un verdadero milagro. Hay una playa enorme con una ola gigante que llega cada cierto rato pero llega a la orilla con corriente pero bastante baja. Todo calculado. Hay viajes en flotadores redondos por un riachuelo, cascadas, todo lindo.
Yo no lo disfruto mucho porque no encontré traje de baño para mí. Las charchas se salían por todos lados. Tengo que volver a hacer gimnasia URGENTE. O bien ya me llegó el viejazo. ¡Qué desgracia¡ Menos mal que me cambiaron las hawaianas que había elegido Andrei por que le quedaban enormes. Vuelvo al horno ( léase playa)
Abuela, ya tenemos hambre.
Esperen todos aquí. Vamos juntas Paloma y traemos para todos.
3 limonadas, una sin hielo, 7 coca colas, una diet y dos sin hielo, etc. etc. resumen, nos dan una limonada de más. Por US 120 bien pueden regalar una limonadita.
5 PM. Vamos, ya estamos cansados.
Volvamos a la casa.
Abuela , estoy lleno de arena. Dúchense, aquí hay una ducha. De a uno. Con el calor se van a secar al tiro, esperen un momento y se van a cambiar. Martín, Alex, no vayan a dejar solos a los chicos.
Abuela, se me olvidó hacer pipí. Ya niños, hay que esperar a Einar, que alguien lo acompañe al baño.
Ya estamos listos, 1,2,3,9. Están todos.
Esperar el trencito. Ahora me acuerdo donde quedó la van, menos mal.
Llegamos sin perdernos, milagro. ¿Quieren una leche?
Nosotros vamos a ir a comprar algo.
Janes: ¡Yo también voy¡
Vamos un ratito de compras por ahí cerca, igual Mariela encuentra algunas cositas y Janez también.
Volvemos, tortellinis de comida, cocinamos para 16 personas, somos 11 y no alcanza. Menos mal que hay un paquete chico de apoyo. Lo cocino y me sirvo yo primero para no quedar sin nada, hay varios interesados en repetirse. Éxito total. Después a dormir, ya han jugado bastante, Uds. no se cansan nunca.
Jueves. Hoy nos toca MGM. Ya no nos perdemos, llegamos en un santiamén. Es precioso, como todo hasta ahora. Lo recorremos de punta a cabo. Ya no quedan montañas rusas que subir. Hay una enorme cola que parece ser la entrada a algo interesante. Mientras se ponen de acuerdo si esperamos o nó por si acaso me pongo en la cola. 10 minutos después hay 40 personas detrás de mí. Me cambio con Mariela un rato y como la cola no avanza ella se sale. De repente empieza a avanzar rapidito, Mariela pone su mejor cara y va a preguntar al señor que estaba detrás de ella: ¿ Me dejaría colocarme de nuevo?. Claro, colóquese no más. Lo que no sabe es que con ella vienen 8 niños, porque Andrei no sube. Mejor no le miramos la cara.
Salen felices, valió la pena
Seguimos caminando y sin querer nos perdemos en dos grupos. Yo entro con los míos a un paseo en bote por
¿ Qué hacemos ahora? Vamos al show de “ Indiana Jones”,
“Embarazadas o gente enferma del corazón que se abstengan de subir, lo mismo los que se marean o tienen presión alta.”
Señor, yo no voy a subir ni este niño menos ( Andrei)
Vengan, aquí hay una puerta de escape.
Esperamos a la salida, da lástima como salen las mujeres. Ví a dos vomitadas y una tercera alcanzó justo a vomitar en un basurero. De la que nos salvamos. Como Mariela estaba en otro cubículo con los otros niños no se fijó en la grabación y se subió. Casi pasó al otro mundo. Janez y Martín estuvieron mareados toda la tarde, no querían ni comer.
En resumen, recorrimos pueblos de piratas dentro de cuevas submarinas, el río Amazonas, sets de películas, todo bien variado. Lo único igual, la comida.
De vuelta en nuestra van, cansados pero contentos. Al departamento, un rato en la piscina de nuestro condominio y después comer y dormir.
Viernes:
Mariela, ¿Qué te parece que almorcemos temprano y salgamos después de almuerzo?.Andate con el choclón a la piscina del hotel y yo preparo el almuerzo y hago el aseo.
Parten todos, ¡Qué paz¡
Levanto la mesa del desayuno, pongo a cocer arroz graneado que se cocina mientras paso
Todo listo, son recién las once; me meto a la ducha y me lavo el pelo. En mitad del enjuague comienza a sonar un ruido espantoso. Salgo desnuda de la ducha y ¡La hecatombe¡. Todo el living está lleno de humo y llueve del techo un agua asquerosa, deben ser baratas deshechas. Tengo que volver a ponerme algo, no soy nudista. Encuentro la camisa que tenía puesta en la noche y salgo a la a la puerta en medio del humo y
A todo esto sigo estilando y parada en la puerta, no me dejan entrar a mi pieza porque no han desconectado todos los circuitos eléctricos. Una mujer chica vestida de amarillo me acosa con diferentes preguntas que no vienen al caso, hasta mi edad.
Finalmente se acaba la lluvia y llegan dos enormes máquinas aspirar el agua, misión imposible, es como aspirar un río. Una bulla infernal. Por fin me dejan entrar a mi pieza, menos mal que hace un calor increíble. Un hombre me presta unas botas enormes, más bien botes. Se las devuelvo en la puerta de la pieza y
Estoy tan cansada después de tanto ajetreo que decido tenderme cinco minutos a descansar. Despierto rodeada de tres hombres de azul, enfermeros, y un doctor de blanco. Parece que me dormí y creyeron que me había muerto porque no me podían despertar, Electro cardiograma, oxígeno, me sacan sangre,
No encuentro a Mariela porque ya había regresado con el shuttle del hotel. Los niños quedan instalados en otro departamento y los empleados se ocupan de traer las cosas. Sólo dejan entrar a Mariela con uno de los niños por un momento. Martín está preocupado por su Play Station que le costó la platita de él y de Esteban. Menos mal que no le pasó nada.
Llego y encuentro casi todo cambiado. Termino de sacar las cosas que quedaban en el refrigerador y las instalo en el otro departamento. Como no hay nadie no me dicen nada.
Decidimos no salir después de almuerzo y organizar las maletas dejando ropa para mañana y el Domingo que partiremos a Miami.
Los niños parten a la piscina de al lado de nuestro edificio y nosotros terminamos de arreglar. De repente me acuerdo que me va a faltar una sábana para
En la tarde vamos a un lugar espectacular que se llama Disney Quest. Está en un lugar lleno de restoranes y es un edificio de varios pisos con toda clase de juegos electrónicos. Con el ticket de entrada los niños pueden jugar todo lo que quieran. Lo pasaron chancho, nos quedamos hasta las 12 de
Sábado 16.
Hoy nos toca Animal Kingdom. Interesante, vemos montones de animales, yo los había visto todos y los niños de Pato también pero para los demás fue novedoso. Desgraciadamente no nos podemos subir a los rápidos ( botes que caen por un río) porque comienza una tormenta de rayos y es peligroso.
Van cerrando todo por el asunto de los rayos. Tenemos que regresar al departamento.
Igual había que terminar las maletas porque alas 6,30 partimos a Miami.
Voy a hacer el check-out.
Domingo 17.
Todos tempranito tomando desayuno, partimos a tiempo. Esta vez sin extravíos, ya conocemos el camino. Una parada corta a echar bencina y hacer pipí, comprar bebidas y seguimos viaje, Llevamos comistrajo en el vehículo.
A tiempo en Miami y directo al aeropuerto.
Comienza el martirio chino.
Marielita, por favor anda a estacionarte tú, no me quiero atrasar con los niños. Después me esperan en
Parte Mariela en el tremendo armatoste con seis de los niños y nosotros entramos a Northwest ya que Paloma parte primero.
Señora, para embarcar a un menor no acompañado la debe atender la supervisora.
Encontramos a la supervisora, un amor.
Señora, yo creo que este ticket está malo, este aeropuerto está a 5 horas de Fargo, le corresponde otro. Voy a tener que llamar a Fargo, no puedo embarcar a la niña porque tal vez nadie la esté esperando. Bueno, mientras Ud. averigua yo voy a American con los otros niños. De acuerdo, yo tendré todo averiguado.
Parto a American, sector A, 6 cuadras hacia la izquierda.
Sí señora, tienen que ir a la puerta 48 ( Estamos en la puerta 1)
¿Aquí sale el vuelo xx a Washington?. No señora, cambiaron de puerta. Menos mal que era cerca. Hablo con una auxiliar y con el empleado del counter de salida. Sí señora, deje a los niños aquí, yo me hago cargo de ellos y Ud, vaya a embarcar a su otra nieta y vuelve. Hay tiempo de más. Llega una vaca antipática, la supervisora: No señora, ellos no tienen autoridad, la encargada soy yo. Si deja a los niños aunque sea por cinco minutos no se los embarco. Pero señorita, si es por un momento, ¿no me podría ayudar? No es mi problema, debió haber calculado antes de comprar el pasaje. Yeguas hay en todas partes.
Vuelta con los tres niños y maletas apuradísimos a la puerta 1 ( salida de American) y rápido hasta el sector G ( otras 6 cuadras)
La señora está ocupada con otros pasajeros; los deja y nos atiende, un encanto. Todo solucionado, lo que pasa que su nieta va a un campamento que está más cerca del aeropuerto
Señora, digo con voz de víctima, tengo un grave problema. No puedo esperar dentro de la sala de embarque con esta nieta porque los otros dos más chicos perderían el vuelo de American.
Bien, voy a hacer una excepción, ésta es una niña grande, yo me haré cargo de ella hasta que se embarque si es que Ud. no alcanza a volver. Una vez que partan los otros vuelva a hablar conmigo y me firma el formulario. Gracias señora, me salva
Corremos a American, estamos justo en la hora ( otras 6 cuadras que me parecen 10). Corremos hasta la puerta 46, 5 minutos y llaman a embarcar. Qué alivio. No perdimos el vuelo. Un abracito niños, cariños a tu tía y a la mamá cuando llegue. Buen viaje.
Me arrastro hasta el sector G, ya no son 6 ni 10 cuadras , es una eternidad. Llego adonde la santa de Northwest. Su nieta ya partió señora, váyase tranquila, fírmeme aquí por favor.
Encuentro a Mariela en un restorán justo al frente de
Todo el grupo, mi cadáver incluido, parte a la playa a pasar
Mariela, fíjate bien por donde vamos porque me estoy quedando dormida. Legamos a South Beach, aquí va saliendo una camioneta. ¡Qué suerte¡ Era el único lugar en medio de un mar de autos y todos los estacionamientos pagados llenos.
Una enorme playa nos espera, lo único que necesito es poder acostarme en la arena y dormir, parezco un zombi.
Señora, no se coloquen a este lado de la bandera con tantos niños, este es el sector gay. Hay una bandera especial para este sector. ¡Qué divertido¡. Los niños están encantados con lo del sector gay, como venimos de un país que apenas tiene subidas para lisiados en las veredas esta modernidad los asombra.
Me acuesto debajo de una sombrilla que alguien desocupa y que Mariela ocupa rápidamente y me duermo de inmediato. Nunca supe cuando vinieron a retirar la sombrilla pero dormí dos horas como en mi cama. Desperté como nueva.
Los niños lo han pasado fantástico, el agua es tibia y con olitas chicas. Mariela se baña con bikini estilo chileno, falda mini y sostén café, se ve regio, creo que va a imponer
Ya es hora de ir al aeropuerto, hay que devolver el vehículo antes de embarcarse. No quiero andar apurada.
Llegamos sin problema, la tribu con toda la energía del mundo; juegan con los carritos de las maletas mientras hago
Bus desde Avis al aeropuerto, subir maletas, bajar maletas. Ir a los baños a cambiarnos la ropa de playa, llena de arena, por la ropa de viaje, por lo menos limpia. Abuela, no encuentro mi calcetín. Mi amor póngase uno solo, qué le voy a hacer. Los demás están en otra maleta. Abuela, abróchame los zapatos.
Abuela, tenemos hambre. Niños, ya está todo cerrado acá afuera además nos van a dar comida en el avión. Van a tener que aguantarse porque hay que pasar al tiro por policía.
Chequeamos nuestros pasajes, pasamos policía, ahora a
Oscarito me espera con la camioneta, a mí y a Einar, Marcelo espera a Mariela, parten felices y llevan a Janez que queda
Por fin en casita, ducharse y ponerse a trabajar, se ha juntado una pega difícil de creer si no se ve. Cien recados, 140 mails, 1 kilo de sobres. Parece que me hubiera ido por un año en vez de diez días.
Pero fue un final feliz, todos sanos, con sus respectivos padres, nadie se enfermó, nadie se perdió, nadie peleó y creo que todos lo disfrutaron. Un proyecto más de mi vida llegó a buen final. Espero que para los niños también sea un lindo recuerdo y una experiencia que los haga sentirse unidos por recuerdos comunes, según mi opinión algo básico para sentirse FAMILIA.
Santiago, Agosto de 2005. Abuela ¡Tenemos hambre¡
PROLOGO.
6 de Julio 2005.
Mamá, ¿Qué toman las guaguas cuando la mamá no les puede dar leche?
Mi amor, se compra leche para preparar y se les da en mamadera.
¿Y en Orlando venden de esa leche?
Me imagino que sí. ¿Por qué me preguntas?
Quiero saber qué le va a dar la abuela a mi hermanito cuando nos vayamos, porque ella ya no tiene leche ¿O tiene?
Pero mi amor, ¡Si Sebastián todavía no nace¡
Pero va a nacer justo la noche antes de irnos y él también es nieto, la abuela invitó a TODOS sus nietos.
Andrei, una guagua de 6 horas no puede viajar en avión, cuando la abuela los invite a otro viaje ahí lo pueden llevar.
Bueno, cuando vayamos a Egipto entonces.
Así fue como me salvé de viajar con 10 niños en vez de 9.
7 de Julio, 20,15 hrs.
Llego a Clínica Dávila a acompañar a mi hija que va a tener su tercer hijo, por cesárea. Como todas las madres, me creo indispensable para estos menesteres.
No la encuentro, un doctor que va en el ascensor se compadece y me ayuda a buscarla por interminables pasillos y recepciones. Finalmente la ubico ¡ en Urgencias¡
Descubro que sí soy indispensable. Solucionado el problema que la tenía una hora sin poder ingresar, queda instalada en su pieza.
Se la llevan a la sala de operaciones,
Voy a comer algo con Andrés, uno de mis hijos y al regreso, media hora más tarde encontramos un exquisito gordo de 4,5 kgs, sano y con todas sus presas en orden. Paola sin problemas, ya puedo iniciar tranquila el viaje con mi tribu.
Viernes 1 AM. Ya estoy en mi cama, 3 niños duermen en mi casa, 3 en casa de Mariela que va conmigo, gracias a Dios.
La partida.
Viernes 8 de Julio, 5 AM
¡Todos a levantarse¡ Rapidito, no nos podemos atrasar.
Ya, tómense el desayuno que después van a estar muertos de hambre.
¿Se lavaron los dientes? ¿Todos hicieron pipí?
Oscarito, anda a echar a andar la camioneta para que no esté tan helada.
Ya Mary, nos vamos, chao, que estés bien. Para el próximo viaje sí que vas a poder ir, tú sabes que todo es para mejor.
Partimos a tiempo, llegamos a tiempo. Todos a la fila de policía. Menos mal que dejamos las maletas ayer, un trámite menos.
Llega Mariela con los otros tres y titubea al ver la larga fila de pasajeros esperando para pasar policía.
La llamo -Vengan, tenemos que entrar todos juntos.
Caras descontentas de los que están detrás nuestro, formamos un grupo respetable. Todas las visas OK, los permisos notariales en orden, todos adentro. Igual el trámite es largo, somos 8 personas, 6 con permisos que revisar, por lo menos 20 minutos. No me atrevo a mirar para atrás para no ver las caras de los que esperan pero siento las miradas en mi espalda. No nos linchan, qué descanso.
Instálense niños, todos juntos. Nada de andar para acá o para allá, no quiero que se pierdan.
Hay que esperar una hora más porque el avión viene atrasado. Total, da lo mismo, significa una hora menos de espera en Lima.
A embarcar, primero las sillas de rueda, después nuestra tribu.
Felizmente todos instalados.
Primer paso: Exitoso.
La emoción de la partida se ve en las caras de los peques.
Abuela, ¿Qué avión es éste? ¿Cuántos asientos tiene? ¿A qué altura vamos a volar? Etc., etc, etc.
¿Nos van a dar algo para comer? Ya tengo hambre.
Mi amor, recién se están instalando los pasajeros, acuérdate que fuimos los primeros en entrar. Hay que esperar que el avión despegue y después les darán un rico desayuno. Por favor tengan paciencia.
Abuela, tengo hambre, ¿hay donde comprar algo?
Este no había escuchado la explicación, no tengo paciencia para repetir todo. No Andrei, en los aviones no se compra comida, hay que esperar que la traigan.
Llega el desayuno y algo entretiene, poco porque se lo devoran en un segundo. Después de una cabezadita llegamos a Lima. Esperamos un rato no muy largo, nadie alcanza a impacientarse. Llaman a embarcar y nuestro pequeño grupo entra primero. Nuevamente siento en la espalda las miradas, esta vez de envidia, no me imagino qué pueden envidiar¡
Nuevamente instalados.
¡Que bueno¡ ¡ Hay pantalla de juegos en cada asiento¡
Abuela, mi pantalla no funciona, ¿Puedo llamar a la señora?
“La señora” logra hacerla funcionar pero se echan a perder otras dos y después una tercera. Terminamos Mariela y yo sin pantalla, por lo tanto sin película y Einar instalado en un asiento que estaba vacío pero con la pantalla funcionando. Todos tranquilos, jugando en la pantalla o viendo monitos.
Llega el almuerzo, todos contentos.
Justo después comienza la turbulencia.
Abuela. Estoy mareado.
Demasiado tarde, la primera parte de la consecuencia del mareo cayó en el pantalón y polera.
Al baño, lavar lo mejor que se puede y cambiar polera, no sé de donde salió pero tengo repuesto. El pobre se duerme hasta la llegada.
Finalmente Miami. Hay que esperar, no se puede aterrizar porque está el huracán Dennis acercándose. Sólo viento por el momento.
Aterrizamos, bastante zangoloteados pero invictos.
La llegada.
Milagrosamente no hay cola en inmigración. De las 20 o 25 veces que he estado acá ésta es la primera vez que no tengo que esperar mínimo media hora para pasar mi pasaporte. Estamos con suerte. Después supe que fue el único avión que aterrizó porque no nos alcanzaba el combustible para otra alternativa.
Recoger las maletas, buscar el bus que nos llevará a Avis a retirar la maxi-van previamente arrendada.
¡Niños¡ ¡ Atraviesen por el paso de cebra ¡ ¡ Einar ¡ Súbete a la vereda ¡
Ahí viene el bus, pero por la vereda del frente. Todo de nuevo.
¡Niños¡ Tenemos que volver al otro lado, atraviesen por el paso de cebra, cada uno lleve su maleta. ¿De quien es esa mochila?
Alex, ayúdame con este bolso, no me lo puedo.
Todos arriba, ¿No se queda nada ¿ A ver , 1, 2, 3 están los 6. Vamos Marielín, ya estamos todos.
Aquí llegamos. Todos se bajan. El pobre chofer baja el maleterío con cara sonriente.
Gracias, señor.
Voy a hacer el papeleo, Mariela, trata de que no se separen.
Ya señora, su vehículo está en sector G n º 24.
Mariela , voy a buscar
Sector A, B, C allí está el G. Ya veo la van, parece una micro, ojalá sea capaz de manejarla. Corro porque está empezando a llover. Me subo y comienza el diluvio universal. Menos mal que puedo estacionar bajo techo.
Maletas arriba, las que quepan atrás, las otras las acomodamos como se pueda. Todos sentados, niños, los cinturones. Aquí no se puede andar sin cinturón.
Señor, pregunto al portero, que no quiere salir de su caseta porque el diluvio está en lo mejor, Para ir a South Beach, ¿derecha o izquierda? A la derecha y de nuevo a la derecha por la 36.
Manejo la enorme van sobre un río de agua. Por momentos llega una gran ola al parabrisas y quedamos flotando, luego la ruedas vuelven a tocar el suelo. Parece que el hecho de estar tan pesada ayuda a la estabilidad. Atrás no se escucha ni respirar, deben tener mucho susto. Yo también pero no tengo otra alternativa que seguir adelante mientras pueda.
Mariela, ¿Qué calle es ésta?
No se ve nada, a ver para un poco, es la 35, nos pasamos. Damos la vuelta, encontramos la 36, giro a
¡Eureka¡ Hotel Rius, aquí es. Ya niños, llegamos. Me registro en el counter, todo en orden. Retiro mi tarjeta para recuperar mañana
¿Cuánto le daré a este pobre hombre que bajó tantas maletas? Uno o dos dólares señora. Le doy cinco, se los merece. Nos deja instalados en dos piezas colindantes, los niños están conformes, les gusta el hotel y eso que es cuatro estrellas, lo que va contra sus principios, sólo aceptan 5 estrellas, pero como ya estaban advertidos y la lámpara del lobby es imponente aceptan gustosos.
Etapa dos: Exitosa.
11 PM. Vamos a comer. Hay un restorán de comida rápida cerquita del hotel, llueve poco y los niños están muertos de hambre.
Es muy tarde, nadie tiene ganas de atendernos. Por fin conseguimos una gorda que trae varios pedidos equivocados pero la tropa se alimenta.
Ya cada uno está en su cama. Ha sido un éxito esta llegada.
Sábado, 9 de Julio.
Niños, el desayuno es hasta las diez, apúrense.
Abuela. No traje cepillo de dientes. Lávate con el de tu hermano.
Yo tampoco traje. Lávense con el dedo, aquí hay pasta. Bien jabonados que están todos transpirados. ¿Te secaste bien los pies?
Ya, bajemos, Mariela ¿Están listos?
Entra el regimiento al comedor, hay mil personas. Logramos encontrar dos mesas, separadas, pero no se puede pedir lo imposible.
Ya niños, cada uno se sirve lo que quiera. Coman harto para que no estén con hambre en una hora más.
Einar, ¡Qué ricos tus panqueques¡ Pobre, levanta el cuerpo un segundo del asiento para tomar la miel y una camarera se lleva a la basura la mitad que le quedaba en el plato. Ya los panquequeros se fueron.
Mi amor, mañana te comes todos los que quieras.
Partimos al mall Aventura. No hay opción, llueve a chuzos.
Mamá, busquemos primero los juegos de play.
Los encontramos. Mariela debe comprar un adaptador de 20 dólares, que después resulta inútil. ¡Qué rabia¡
Abuela quiero comprarle este peluche a Sebastíán, vale 10 dólares. Cómprelo, si para eso tiene su plata. Yo también, dice Andrei. Se arrepiente y compra uno de un dólar. Es muy caro, no me va a quedar nada. Prefiero comprarme este avión.
Abuela, tenemos hambre.
Vayamos al patio de comidas.
Aquí hay una mesa, ubiquemos sillas. ¿Puedo usar esta silla? Gracias. Juntamos ocho. Decídanse niños, qué van a querer, no hay posibilidad de cambio.
Listo el pedido, cola para pagar, cola para que te entreguen la comida.
Abuela, quiero más ketchup. A mí se me acabó la mayonesa, Todos alimentados. ¿Yo habré comido? No me acuerdo, pero parece que sí porque no siento hambre.
Ya, sigamos vitrineando un rato.
Queremos un helado.
Más tarde, ahora recién almorzamos, además no hemos encontrado una heladería.
Esperemos un rato aquí, Mariela quiere entrar a esa tienda. Martín, Uds, compraron todo lo que querían, ella también tiene derecho.
Quiero hacer pipí.
Busquemos el baño. Aquí hay uno.
Entren juntos, Janez no lo dejes solo hasta que termine y que se lave las manos. Los que quieran ir al baño aprovechen ahora.
Ya es hora de volver al hotel.
¡Bien¡ Aquí venden helados. Yo invito dice Mariela. Uno de estos, otro de ése, otro del otro, todos distintos, pero felices.
Descansamos un rato en las piezas y como ya no llueve partimos a buscar un restorán entretenido, ojalá de pizzas. Todos tenemos hambre, para variar. Todos los estacionamientos ocupados, encontramos un lugar donde cabe nuestro camión. Hay que devolverse a pagar en una máquina, si no, viene una grúa y te llevan el camión¡ Menos mal que nos dijeron¡
Aquí hay una calle bonita, llena de restoranes. Niños, todos juntos, no nos vamos a perder. Mira este lugar se ve bonito, PIZZERIA ITALIANA.. Música italiana, manteles a cuadros, pizzas italianas, se habla sólo italiano. Dueños y mozos, todos argentinos. Ricas pizzas, todos satisfechos. Vuelta al hotel y a descansar.
Domingo 10 de Julio, 8.30 AM.
Niños, lleguemos más temprano al comedor para que no haya tanta gente. Fue buena idea. Desayuno compartido con la tía de Mariela que la vino a ver. Todo bien, esta vez no le botaron los panqueques a Einar.
Preparar las maletas, Niños, revisen debajo de las camas, ¿ No se queda nada? Parece que no.
Check- out del hotel, todos arriba del vehículo. Aquí debajo de la marquesina, esto es un diluvio. ¡Cuidado¡ No metan los pies al agua. Ya, ¿ Todos listos?
Abuela, yo me mareo, quiero estar al lado de
Abuela, no te pusiste el cinturón.
Partimos rumbo al aeropuerto, con tiempo, a buscar a los niños de Pato, que vienen de Francia.
¿Marielín, te atreves a estacionar tú? No sea cosa que el avión se haya adelantado y los niños estén solos.
Parte Mariela a estacionarse con el tremendo camión. Sobrevive a la experiencia y llega sana y salva.
Air France viene a tiempo, falta poco. Niños aquí hay otro asiento, hay que esperar así es que acomódense.
Abuela, tenemos hambre.
Bueno aquí venden comida mexicana. ¿Qué quieren?
Yo quiero empanadas de queso. Increíblemente, sí hay empanadas de queso, nunca más las volvimos a ver.
¿Quiénes van a ir al baño? Todos juntos, que no se quede ninguno solo adentro. 1,2,3, 6 están todos.
Mariela, voy a averiguar si aterrizó.
Señora, espere afuera. Pero señor, mis nietos vienen como menores no acompañados, ¿dónde los retiro? No tengo idea, tendría que preguntar en Air France , en el otro piso.
Espero que salgan cien pasajeros, media hora y finalmente llega una mujer chica con los niños. Firmo y por fin me los entregan. Están enormes, los dos chicos más o menos igual pero Paloma está gigante. Debería ir a una escuela de modelos. Se saludan todos los primos, como los perros, primero se olisquean antes de entrar en confianza. Me imagino que los de Pato se sienten perdidos entre todos estos gritones, espero que se puedan integrar. No es tan fácil porque los sudamericanos son extrovertidos y los de Francia al revés.
Niños, ¿almorzaron en el avión? ¿Tienen hambre? ¿Quieren ir al baño? Bueno, entonces vamos.
¿Donde quedó la van? Qué bueno que quedó cerca. Ya niños crucemos, por el paso de cebra. 1,2,3, 9 . Están todos.
Saquen las maletas más chicas, dejamos las grandes atrás, aquí encima cabe otra. Sujeta de adentro para que no se caigan, yo cierro
Martín ¿qué traes tan pesado en tu maleta? Parecen piedras.
Es que traje hartas revistas por si me aburría.
Partimos, por la 36 hasta la Turnpike, ¿ no es así Mariela? Harto más fácil de día. Gorda, aquí hay que pagar peaje.
Vamos bien, Orlando figura en los letreros.
2 horas después.
Mariela, hay que echar bencina. Ahí hay una bomba.
Qué bueno, tiene restorán, tenemos hambre.
Ya bájense y vean qué hay para comer.
Señor, yo no sé echar bencina, ¿me puede ayudar alguien?
Anda chico a ayudar a
Vuelvo al restorán. Cola para pagar, cola para retirar. Al baño los que necesiten. Salimos de la bomba y de nuevo en ruta. Mariela, de nuevo hay peaje.
Señora, vamos a Orlando, ¿ Estamos bien?. No señora, por acá va a Miami. Llegue hasta el retorno y se devuelve. Vuelta a pagar peaje, por bruta. Esta van de porquería no tiene brújula como mi camioneta y el GPS que me pasó el Negro no lo sé hacer funcionar.
6 PM Llegamos al Marriott, las indicaciones súper claras en el folleto. ¡Que lindo¡ ¿De cuántas estrellas es? De doce.
Me bajo a registrarnos en el counter del hotel.
Vaya al counter de su ressort, saliendo la 2ª a la izquierda.
Me bajo en Imperial Palms.
Bienvenidos, los estamos esperando. No hay departamento en el 1er piso como Ud. quería pero le tengo en el 2º al lado del ascensor. Pobres los de abajo nos van a odiar.
Niños, éste es el departamento.
¡Qué lindo¡ ¡Es enorme¡ ¡Mira, 4 teles, qué bacán¡
Parece que les gustó.
Yo soy Jorge, para servirle. ¿Dónde coloco las maletas?
Ya niñitas, Uds. en esta pieza, Mariela tú en esta grande,
Esta maleta en la pieza grande, los bolsos en esa otra, gracias Jorge.
Mariela, ya sé que estamos muertas pero ¡Que te parece que vayamos a comprar algo para ahora y para el desayuno de mañana?
Niños, quédense viendo monos y nosotros volvemos al tiro con comida. Paloma, tu papá me dijo que necesitabas comprar algo. En el Walgreen hay de todo. Ya, vamos.
Resumen. Caminamos kilómetros y compramos tres enormes carros llenos que nos duraron para toda la semana, entre ellos uno de otra persona que al parecer preparaba una fiesta y que, como es costumbre en mí, tomé por equivocación. Dejé todos los tragos que llevaba y lo demás nos sirvió. Paloma recorrió toda la tienda y no encontró nada que le gustara. Típico de la edad, 15 años.
Llegada triunfal, refrigerador lleno, niños que se alimentan y se van a acostar muertos, (después de que preparamos las camas). Mariela, ya estamos instaladas. ¿No te parece un sueño?
Mañana a lo mejor amanecemos vivas.
Ya todos duermen, 3 con Mariela, hay 2 camas matrimoniales, las niñitas en su pieza de dos camas singles, Alex con Alexei en cama matrimonial y los dos pequeños conmigo en mi enorme cama. Duermo poco porque los dos me abrazan dormidos y casi muero asfixiada. Mañana haré un cambio, si nó no llego al próximo Domingo
Comienza la aventura.
Lunes 11, 7 AM
Me ducho, me visto y empiezo a preparar el desayuno. Alexei ya está desayunando. Nada de tonto, encontró de todo en la mesa y sacó leche y jugo del refrigerador. Solito se está preparando sus buenos panes con mermelada. Dice que la cama suena mucho. Como hay un sofá grande esta noche le voy a preparar cama ahí y voy a pasar a Einar a la cama de Alex porque entre los dos enanos casi me asfixiaron.
Mariela aparece, medio muerta todavía. Niños, a levantarse. Tomen desayuno, ¿Quién quiere más pan para tostar otro poco? Coman harto para que no estén muertos de hambre en dos horas más. Los que terminaron, a ducharse, los que quieran al jacuzzi ya está lleno. Tres se jacuzzean, los otros se duchan rápidamente. Alex no te olvides del desodorante. ¿Se lavaron los dientes? Ahí les compré cepillos a los que no trajeron. ¿Quién puede cerrar este sofá cama? El único que puede es Martín. Le toca cerrarlo todos los días.
Los que estén listos a ponerse bloqueador. Tú también Alexei, aquí el sol es muy fuerte. Nada señor, aquí manda
¿Para qué lado será? Marielita mira el mapa, o mejor preguntemos en
¿Qué les parece que empecemos por Epcot? Ahí está la entrada.
Acordémonos donde quedamos estacionados. Mejor Mariela, más seguro apuntarlo. Miren hay que tomar ese trencito. No cabemos, al próximo. Niños, todos juntos. Ya llegamos, por favor no se separen que aquí hay mucha gente. ¿Para qué será esta cola? No, nosotros entramos directo, ya tenemos los tickets. Niños, pasen las mochilas por
1, 2, 3, 4, 9. Estamos todos. Ya, podemos seguir. A ver, dice Mariela parece que estos son los juegos más entretenidos, usemos el fast- pass. Nos dan hora para 2 horas más tarde, por mientras haremos otras cosas. Mira aquí se puede entrar al tiro, es el stand de México. Yo ya estuve y es precioso. Nos subimos a una barca, todos juntos y recorremos por un canal que va pasando por muchas ciudades y lugares, Las ruinas aztecas y mayas, después Egipto, Nueva York y otra muchas partes. ¡Que bonito¡ Todo perfectamente reproducido, sentados y sin calor. 1,2,3,9. Todo bien.
Sigamos haciendo hora. Vemos tantas cosa que ya no me acuerdo. Aprovechemos para reservar en otro juego con el fast- pass. No sirve, se puede usar cada dos horas, ¡ Qué estafa¡
Ya, volvamos es hora de subirse a la montaña rusa. Caminamos otro kilómetro de vuelta y llegamos adonde partimos. Los que quieren emociones fuertes se suben. Todos menos Andrei y yo que nos quedamos descansando. Ahí vienen, ¡Bacán¡ ojalá hubiera sido más largo.
Abuela ya tenemos hambre,
Ya, vamos a buscar un lugar de comidas. Aquí hay uno, con miles de personas. Buscar mesa, adentro porque afuera está de asarse. Aquí hay una mesa, consígan más sillas, la que vean desocupada. Yo quiero esto, yo lo otro, niñas aquí hay unas ensaladas vegetarianas. Todos servidos, los niños de Pato no comen casi nada, sólo papas fritas, van a llegar a su casa en los huesos.
Listo, sigamos. Y así toda la tarde, un juego, otro, pipí, un helado.
Nadie se pierde, todos lo han disfrutado al parecer. Son las 7. Volvamos a
Mariela ¿para qué lado será la salida? Veinte minutos para encontrarla porque los caminos son redondos y……. finalmente en el departamento. ¿Quieren ir un rato a la piscina? Mariela parte con el choclón, qué paz, pero vuelven luego.
Preparar la comida que se comen en un dos por tres, con Mariela dejamos todo listo para el día siguiente. Menos mal que hacemos excelente yunta, ni un rollo. Los niños se dividen en los que juegan play en la pieza de Mariela, Alex, Martín, Janes y Esteban; las niñitas que ven películas en su pieza a puerta cerrada para que nadie las hinche (en París no tienen tele, sólo conciertos y museos) y Alexei, Einar y Andrei que ven monitos en el living o juegan a las escondidas. Armonía total.
Entre montañas rusas, viajes en bote, almuerzo, pipí, otra vez pipí, se pasó el día.
Ya niños, ya terminamos la cocina a lavarse los dientes, manos, cara y pipí mientras armamos las camas ( Hay que armar dos camas matrimoniales y un sofá.)
Martín, obedece, si no te va a llegar un palo. ¿Quien va a botar la basura? Gracias Alex.
Abuela, ¿ayudo en algo? Gracias mi amor ahora no.( es Janes).
Dos de buena voluntad.
Me duele la garganta, debe ser tanto cambio de frío a calor y viceversa.
Mariela, tomémosnos un té tranquilas. Pasó el 1er día, el más cansador. ¿ Sería el más cansador?
Los niños se portan muy bien, esto se mantiene durante todo el viaje, una bendición.
Martes 12. Se van todos con Mariela a la piscina, yo voy a un consultorio que queda cerca porque no puedo tragar. Me dan antibióticos y anti inflamatorios. Al día siguiente estoy bien pero igual me tengo que tomar mis remedios.
Salimos temprano, después de almorzar. Hoy nos toca Magic Kingdom. Se repite el programa del día anterior con otras entretenciones. Nos toca la suerte de que a las 9 PM hay un espectáculo precioso con música y fuegos artificiales en el castillo de Blanca Nieves, realmente lindo.
Salir del parque demora 20 minutos, hay un mar de gente. Primero hay que tomar un barco hasta la salida, enorme cola. Después tenemos que esperar el trencito. ¿Quién se acuerda donde dejamos la van? Yo ni me fijé. Nadie se acuerda. Abuela, se oye una vocecita, es Andrei, yo leí un letrero que decía Music.
Ahí estaba, nos salvó la vida.
Otro día cumplido, Mariela, somos unas santas. Vamos a acostarnos.
Miércoles: Hoy salgamos temprano porque hace un calor increíble. Vamos a un parque de agua porque si no nos vamos a derretir. Llegamos a Blizzard Park, cerrado hasta las dos. Capacidad colmada. Busquemos otro. Aquí dice que Tiphoon Lagoon está abierto, para allá vamos. Estacionar, caminar hasta el trencito, esperar el trencito. Subamos, 1,2,3,9. estamos todos. Llegamos. Ya niños a cambiarse.
Puchas, se me quedó la mochila con los trajes de baño. Alex, Einar y Andrei, vengan que les voy a comprar traje de baño y hawaianas. Me encuentro una toalla blanca botada, me la llevo, cuando nos vayamos la dejo donde mismo. No tenía toalla. Dios provee.
Ya vamos, después vuelvo a ver si encuentro algo para mí.
¡Traje 2 partes de abajo en vez de un bikini completo¡ Esta es Mariela, no soy la única quemada.¡ Qué te importa, calzón celeste con sostén blanco, ¿ Quién va a saber que en Chile no es así la moda? Te queda regio.
Mamá, qué fea la parte de arriba de tu bikini, comentario de Esteban que no sabe que es sostén.
Me encontré este bloqueador botado, ¡Que suerte¡ Niños todos pónganse bloqueador, si no se van a despellejar enteros. Alexei, el cuello y las orejas, es lo que más se quema.
Niños aquí hay unas sillas ( entre un millón) Fíjense, hay un barquito al frente y uno grande atrás. Después descubro que cada cien metros hay un barquito chico al medio de la playa y otro grande atrás, que es un kiosco. Menos mal que nadie se perdió, es un verdadero milagro. Hay una playa enorme con una ola gigante que llega cada cierto rato pero llega a la orilla con corriente pero bastante baja. Todo calculado. Hay viajes en flotadores redondos por un riachuelo, cascadas, todo lindo.
Yo no lo disfruto mucho porque no encontré traje de baño para mí. Las charchas se salían por todos lados. Tengo que volver a hacer gimnasia URGENTE. O bien ya me llegó el viejazo. ¡Qué desgracia¡ Menos mal que me cambiaron las hawaianas que había elegido Andrei por que le quedaban enormes. Vuelvo al horno ( léase playa)
Abuela, ya tenemos hambre.
Esperen todos aquí. Vamos juntas Paloma y traemos para todos.
3 limonadas, una sin hielo, 7 coca colas, una diet y dos sin hielo, etc. etc. resumen, nos dan una limonada de más. Por US 120 bien pueden regalar una limonadita.
5 PM. Vamos, ya estamos cansados.
Volvamos a la casa.
Abuela , estoy lleno de arena. Dúchense, aquí hay una ducha. De a uno. Con el calor se van a secar al tiro, esperen un momento y se van a cambiar. Martín, Alex, no vayan a dejar solos a los chicos.
Abuela, se me olvidó hacer pipí. Ya niños, hay que esperar a Einar, que alguien lo acompañe al baño.
Ya estamos listos, 1,2,3,9. Están todos.
Esperar el trencito. Ahora me acuerdo donde quedó la van, menos mal.
Llegamos sin perdernos, milagro. ¿Quieren una leche?
Nosotros vamos a ir a comprar algo.
Janes: ¡Yo también voy¡
Vamos un ratito de compras por ahí cerca, igual Mariela encuentra algunas cositas y Janez también.
Volvemos, tortellinis de comida, cocinamos para 16 personas, somos 11 y no alcanza. Menos mal que hay un paquete chico de apoyo. Lo cocino y me sirvo yo primero para no quedar sin nada, hay varios interesados en repetirse. Éxito total. Después a dormir, ya han jugado bastante, Uds. no se cansan nunca.
Jueves. Hoy nos toca MGM. Ya no nos perdemos, llegamos en un santiamén. Es precioso, como todo hasta ahora. Lo recorremos de punta a cabo. Ya no quedan montañas rusas que subir. Hay una enorme cola que parece ser la entrada a algo interesante. Mientras se ponen de acuerdo si esperamos o nó por si acaso me pongo en la cola. 10 minutos después hay 40 personas detrás de mí. Me cambio con Mariela un rato y como la cola no avanza ella se sale. De repente empieza a avanzar rapidito, Mariela pone su mejor cara y va a preguntar al señor que estaba detrás de ella: ¿ Me dejaría colocarme de nuevo?. Claro, colóquese no más. Lo que no sabe es que con ella vienen 8 niños, porque Andrei no sube. Mejor no le miramos la cara.
Salen felices, valió la pena
Seguimos caminando y sin querer nos perdemos en dos grupos. Yo entro con los míos a un paseo en bote por
¿ Qué hacemos ahora? Vamos al show de “ Indiana Jones”,
“Embarazadas o gente enferma del corazón que se abstengan de subir, lo mismo los que se marean o tienen presión alta.”
Señor, yo no voy a subir ni este niño menos ( Andrei)
Vengan, aquí hay una puerta de escape.
Esperamos a la salida, da lástima como salen las mujeres. Ví a dos vomitadas y una tercera alcanzó justo a vomitar en un basurero. De la que nos salvamos. Como Mariela estaba en otro cubículo con los otros niños no se fijó en la grabación y se subió. Casi pasó al otro mundo. Janez y Martín estuvieron mareados toda la tarde, no querían ni comer.
En resumen, recorrimos pueblos de piratas dentro de cuevas submarinas, el río Amazonas, sets de películas, todo bien variado. Lo único igual, la comida.
De vuelta en nuestra van, cansados pero contentos. Al departamento, un rato en la piscina de nuestro condominio y después comer y dormir.
Viernes:
Mariela, ¿Qué te parece que almorcemos temprano y salgamos después de almuerzo?.Andate con el choclón a la piscina del hotel y yo preparo el almuerzo y hago el aseo.
Parten todos, ¡Qué paz¡
Levanto la mesa del desayuno, pongo a cocer arroz graneado que se cocina mientras paso
Todo listo, son recién las once; me meto a la ducha y me lavo el pelo. En mitad del enjuague comienza a sonar un ruido espantoso. Salgo desnuda de la ducha y ¡La hecatombe¡. Todo el living está lleno de humo y llueve del techo un agua asquerosa, deben ser baratas deshechas. Tengo que volver a ponerme algo, no soy nudista. Encuentro la camisa que tenía puesta en la noche y salgo a la a la puerta en medio del humo y
A todo esto sigo estilando y parada en la puerta, no me dejan entrar a mi pieza porque no han desconectado todos los circuitos eléctricos. Una mujer chica vestida de amarillo me acosa con diferentes preguntas que no vienen al caso, hasta mi edad.
Finalmente se acaba la lluvia y llegan dos enormes máquinas aspirar el agua, misión imposible, es como aspirar un río. Una bulla infernal. Por fin me dejan entrar a mi pieza, menos mal que hace un calor increíble. Un hombre me presta unas botas enormes, más bien botes. Se las devuelvo en la puerta de la pieza y
Estoy tan cansada después de tanto ajetreo que decido tenderme cinco minutos a descansar. Despierto rodeada de tres hombres de azul, enfermeros, y un doctor de blanco. Parece que me dormí y creyeron que me había muerto porque no me podían despertar, Electro cardiograma, oxígeno, me sacan sangre,
No encuentro a Mariela porque ya había regresado con el shuttle del hotel. Los niños quedan instalados en otro departamento y los empleados se ocupan de traer las cosas. Sólo dejan entrar a Mariela con uno de los niños por un momento. Martín está preocupado por su Play Station que le costó la platita de él y de Esteban. Menos mal que no le pasó nada.
Llego y encuentro casi todo cambiado. Termino de sacar las cosas que quedaban en el refrigerador y las instalo en el otro departamento. Como no hay nadie no me dicen nada.
Decidimos no salir después de almuerzo y organizar las maletas dejando ropa para mañana y el Domingo que partiremos a Miami.
Los niños parten a la piscina de al lado de nuestro edificio y nosotros terminamos de arreglar. De repente me acuerdo que me va a faltar una sábana para
En la tarde vamos a un lugar espectacular que se llama Disney Quest. Está en un lugar lleno de restoranes y es un edificio de varios pisos con toda clase de juegos electrónicos. Con el ticket de entrada los niños pueden jugar todo lo que quieran. Lo pasaron chancho, nos quedamos hasta las 12 de
Sábado 16.
Hoy nos toca Animal Kingdom. Interesante, vemos montones de animales, yo los había visto todos y los niños de Pato también pero para los demás fue novedoso. Desgraciadamente no nos podemos subir a los rápidos ( botes que caen por un río) porque comienza una tormenta de rayos y es peligroso.
Van cerrando todo por el asunto de los rayos. Tenemos que regresar al departamento.
Igual había que terminar las maletas porque alas 6,30 partimos a Miami.
Voy a hacer el check-out.
Domingo 17.
Todos tempranito tomando desayuno, partimos a tiempo. Esta vez sin extravíos, ya conocemos el camino. Una parada corta a echar bencina y hacer pipí, comprar bebidas y seguimos viaje, Llevamos comistrajo en el vehículo.
A tiempo en Miami y directo al aeropuerto.
Comienza el martirio chino.
Marielita, por favor anda a estacionarte tú, no me quiero atrasar con los niños. Después me esperan en
Parte Mariela en el tremendo armatoste con seis de los niños y nosotros entramos a Northwest ya que Paloma parte primero.
Señora, para embarcar a un menor no acompañado la debe atender la supervisora.
Encontramos a la supervisora, un amor.
Señora, yo creo que este ticket está malo, este aeropuerto está a 5 horas de Fargo, le corresponde otro. Voy a tener que llamar a Fargo, no puedo embarcar a la niña porque tal vez nadie la esté esperando. Bueno, mientras Ud. averigua yo voy a American con los otros niños. De acuerdo, yo tendré todo averiguado.
Parto a American, sector A, 6 cuadras hacia la izquierda.
Sí señora, tienen que ir a la puerta 48 ( Estamos en la puerta 1)
¿Aquí sale el vuelo xx a Washington?. No señora, cambiaron de puerta. Menos mal que era cerca. Hablo con una auxiliar y con el empleado del counter de salida. Sí señora, deje a los niños aquí, yo me hago cargo de ellos y Ud, vaya a embarcar a su otra nieta y vuelve. Hay tiempo de más. Llega una vaca antipática, la supervisora: No señora, ellos no tienen autoridad, la encargada soy yo. Si deja a los niños aunque sea por cinco minutos no se los embarco. Pero señorita, si es por un momento, ¿no me podría ayudar? No es mi problema, debió haber calculado antes de comprar el pasaje. Yeguas hay en todas partes.
Vuelta con los tres niños y maletas apuradísimos a la puerta 1 ( salida de American) y rápido hasta el sector G ( otras 6 cuadras)
La señora está ocupada con otros pasajeros; los deja y nos atiende, un encanto. Todo solucionado, lo que pasa que su nieta va a un campamento que está más cerca del aeropuerto
Señora, digo con voz de víctima, tengo un grave problema. No puedo esperar dentro de la sala de embarque con esta nieta porque los otros dos más chicos perderían el vuelo de American.
Bien, voy a hacer una excepción, ésta es una niña grande, yo me haré cargo de ella hasta que se embarque si es que Ud. no alcanza a volver. Una vez que partan los otros vuelva a hablar conmigo y me firma el formulario. Gracias señora, me salva
Corremos a American, estamos justo en la hora ( otras 6 cuadras que me parecen 10). Corremos hasta la puerta 46, 5 minutos y llaman a embarcar. Qué alivio. No perdimos el vuelo. Un abracito niños, cariños a tu tía y a la mamá cuando llegue. Buen viaje.
Me arrastro hasta el sector G, ya no son 6 ni 10 cuadras , es una eternidad. Llego adonde la santa de Northwest. Su nieta ya partió señora, váyase tranquila, fírmeme aquí por favor.
Encuentro a Mariela en un restorán justo al frente de
Todo el grupo, mi cadáver incluido, parte a la playa a pasar
Mariela, fíjate bien por donde vamos porque me estoy quedando dormida. Legamos a South Beach, aquí va saliendo una camioneta. ¡Qué suerte¡ Era el único lugar en medio de un mar de autos y todos los estacionamientos pagados llenos.
Una enorme playa nos espera, lo único que necesito es poder acostarme en la arena y dormir, parezco un zombi.
Señora, no se coloquen a este lado de la bandera con tantos niños, este es el sector gay. Hay una bandera especial para este sector. ¡Qué divertido¡. Los niños están encantados con lo del sector gay, como venimos de un país que apenas tiene subidas para lisiados en las veredas esta modernidad los asombra.
Me acuesto debajo de una sombrilla que alguien desocupa y que Mariela ocupa rápidamente y me duermo de inmediato. Nunca supe cuando vinieron a retirar la sombrilla pero dormí dos horas como en mi cama. Desperté como nueva.
Los niños lo han pasado fantástico, el agua es tibia y con olitas chicas. Mariela se baña con bikini estilo chileno, falda mini y sostén café, se ve regio, creo que va a imponer
Ya es hora de ir al aeropuerto, hay que devolver el vehículo antes de embarcarse. No quiero andar apurada.
Llegamos sin problema, la tribu con toda la energía del mundo; juegan con los carritos de las maletas mientras hago
Bus desde Avis al aeropuerto, subir maletas, bajar maletas. Ir a los baños a cambiarnos la ropa de playa, llena de arena, por la ropa de viaje, por lo menos limpia. Abuela, no encuentro mi calcetín. Mi amor póngase uno solo, qué le voy a hacer. Los demás están en otra maleta. Abuela, abróchame los zapatos.
Abuela, tenemos hambre. Niños, ya está todo cerrado acá afuera además nos van a dar comida en el avión. Van a tener que aguantarse porque hay que pasar al tiro por policía.
Chequeamos nuestros pasajes, pasamos policía, ahora a
Oscarito me espera con la camioneta, a mí y a Einar, Marcelo espera a Mariela, parten felices y llevan a Janez que queda
Por fin en casita, ducharse y ponerse a trabajar, se ha juntado una pega difícil de creer si no se ve. Cien recados, 140 mails, 1 kilo de sobres. Parece que me hubiera ido por un año en vez de diez días.
Pero fue un final feliz, todos sanos, con sus respectivos padres, nadie se enfermó, nadie se perdió, nadie peleó y creo que todos lo disfrutaron. Un proyecto más de mi vida llegó a buen final. Espero que para los niños también sea un lindo recuerdo y una experiencia que los haga sentirse unidos por recuerdos comunes, según mi opinión algo básico para sentirse FAMILIA.
Santiago, Agosto de 2005. Abuela ¡Tenemos hambre¡
PROLOGO.
6 de Julio 2005.
Mamá, ¿Qué toman las guaguas cuando la mamá no les puede dar leche?
Mi amor, se compra leche para preparar y se les da en mamadera.
¿Y en Orlando venden de esa leche?
Me imagino que sí. ¿Por qué me preguntas?
Quiero saber qué le va a dar la abuela a mi hermanito cuando nos vayamos, porque ella ya no tiene leche ¿O tiene?
Pero mi amor, ¡Si Sebastián todavía no nace¡
Pero va a nacer justo la noche antes de irnos y él también es nieto, la abuela invitó a TODOS sus nietos.
Andrei, una guagua de 6 horas no puede viajar en avión, cuando la abuela los invite a otro viaje ahí lo pueden llevar.
Bueno, cuando vayamos a Egipto entonces.
Así fue como me salvé de viajar con 10 niños en vez de 9.
7 de Julio, 20,15 hrs.
Llego a Clínica Dávila a acompañar a mi hija que va a tener su tercer hijo, por cesárea. Como todas las madres, me creo indispensable para estos menesteres.
No la encuentro, un doctor que va en el ascensor se compadece y me ayuda a buscarla por interminables pasillos y recepciones. Finalmente la ubico ¡ en Urgencias¡
Descubro que sí soy indispensable. Solucionado el problema que la tenía una hora sin poder ingresar, queda instalada en su pieza.
Se la llevan a la sala de operaciones,
Voy a comer algo con Andrés, uno de mis hijos y al regreso, media hora más tarde encontramos un exquisito gordo de 4,5 kgs, sano y con todas sus presas en orden. Paola sin problemas, ya puedo iniciar tranquila el viaje con mi tribu.
Viernes 1 AM. Ya estoy en mi cama, 3 niños duermen en mi casa, 3 en casa de Mariela que va conmigo, gracias a Dios.
La partida.
Viernes 8 de Julio, 5 AM
¡Todos a levantarse¡ Rapidito, no nos podemos atrasar.
Ya, tómense el desayuno que después van a estar muertos de hambre.
¿Se lavaron los dientes? ¿Todos hicieron pipí?
Oscarito, anda a echar a andar la camioneta para que no esté tan helada.
Ya Mary, nos vamos, chao, que estés bien. Para el próximo viaje sí que vas a poder ir, tú sabes que todo es para mejor.
Partimos a tiempo, llegamos a tiempo. Todos a la fila de policía. Menos mal que dejamos las maletas ayer, un trámite menos.
Llega Mariela con los otros tres y titubea al ver la larga fila de pasajeros esperando para pasar policía.
La llamo -Vengan, tenemos que entrar todos juntos.
Caras descontentas de los que están detrás nuestro, formamos un grupo respetable. Todas las visas OK, los permisos notariales en orden, todos adentro. Igual el trámite es largo, somos 8 personas, 6 con permisos que revisar, por lo menos 20 minutos. No me atrevo a mirar para atrás para no ver las caras de los que esperan pero siento las miradas en mi espalda. No nos linchan, qué descanso.
Instálense niños, todos juntos. Nada de andar para acá o para allá, no quiero que se pierdan.
Hay que esperar una hora más porque el avión viene atrasado. Total, da lo mismo, significa una hora menos de espera en Lima.
A embarcar, primero las sillas de rueda, después nuestra tribu.
Felizmente todos instalados.
Primer paso: Exitoso.
La emoción de la partida se ve en las caras de los peques.
Abuela, ¿Qué avión es éste? ¿Cuántos asientos tiene? ¿A qué altura vamos a volar? Etc., etc, etc.
¿Nos van a dar algo para comer? Ya tengo hambre.
Mi amor, recién se están instalando los pasajeros, acuérdate que fuimos los primeros en entrar. Hay que esperar que el avión despegue y después les darán un rico desayuno. Por favor tengan paciencia.
Abuela, tengo hambre, ¿hay donde comprar algo?
Este no había escuchado la explicación, no tengo paciencia para repetir todo. No Andrei, en los aviones no se compra comida, hay que esperar que la traigan.
Llega el desayuno y algo entretiene, poco porque se lo devoran en un segundo. Después de una cabezadita llegamos a Lima. Esperamos un rato no muy largo, nadie alcanza a impacientarse. Llaman a embarcar y nuestro pequeño grupo entra primero. Nuevamente siento en la espalda las miradas, esta vez de envidia, no me imagino qué pueden envidiar¡
Nuevamente instalados.
¡Que bueno¡ ¡ Hay pantalla de juegos en cada asiento¡
Abuela, mi pantalla no funciona, ¿Puedo llamar a la señora?
“La señora” logra hacerla funcionar pero se echan a perder otras dos y después una tercera. Terminamos Mariela y yo sin pantalla, por lo tanto sin película y Einar instalado en un asiento que estaba vacío pero con la pantalla funcionando. Todos tranquilos, jugando en la pantalla o viendo monitos.
Llega el almuerzo, todos contentos.
Justo después comienza la turbulencia.
Abuela. Estoy mareado.
Demasiado tarde, la primera parte de la consecuencia del mareo cayó en el pantalón y polera.
Al baño, lavar lo mejor que se puede y cambiar polera, no sé de donde salió pero tengo repuesto. El pobre se duerme hasta la llegada.
Finalmente Miami. Hay que esperar, no se puede aterrizar porque está el huracán Dennis acercándose. Sólo viento por el momento.
Aterrizamos, bastante zangoloteados pero invictos.
La llegada.
Milagrosamente no hay cola en inmigración. De las 20 o 25 veces que he estado acá ésta es la primera vez que no tengo que esperar mínimo media hora para pasar mi pasaporte. Estamos con suerte. Después supe que fue el único avión que aterrizó porque no nos alcanzaba el combustible para otra alternativa.
Recoger las maletas, buscar el bus que nos llevará a Avis a retirar la maxi-van previamente arrendada.
¡Niños¡ ¡ Atraviesen por el paso de cebra ¡ ¡ Einar ¡ Súbete a la vereda ¡
Ahí viene el bus, pero por la vereda del frente. Todo de nuevo.
¡Niños¡ Tenemos que volver al otro lado, atraviesen por el paso de cebra, cada uno lleve su maleta. ¿De quien es esa mochila?
Alex, ayúdame con este bolso, no me lo puedo.
Todos arriba, ¿No se queda nada ¿ A ver , 1, 2, 3 están los 6. Vamos Marielín, ya estamos todos.
Aquí llegamos. Todos se bajan. El pobre chofer baja el maleterío con cara sonriente.
Gracias, señor.
Voy a hacer el papeleo, Mariela, trata de que no se separen.
Ya señora, su vehículo está en sector G n º 24.
Mariela , voy a buscar
Sector A, B, C allí está el G. Ya veo la van, parece una micro, ojalá sea capaz de manejarla. Corro porque está empezando a llover. Me subo y comienza el diluvio universal. Menos mal que puedo estacionar bajo techo.
Maletas arriba, las que quepan atrás, las otras las acomodamos como se pueda. Todos sentados, niños, los cinturones. Aquí no se puede andar sin cinturón.
Señor, pregunto al portero, que no quiere salir de su caseta porque el diluvio está en lo mejor, Para ir a South Beach, ¿derecha o izquierda? A la derecha y de nuevo a la derecha por la 36.
Manejo la enorme van sobre un río de agua. Por momentos llega una gran ola al parabrisas y quedamos flotando, luego la ruedas vuelven a tocar el suelo. Parece que el hecho de estar tan pesada ayuda a la estabilidad. Atrás no se escucha ni respirar, deben tener mucho susto. Yo también pero no tengo otra alternativa que seguir adelante mientras pueda.
Mariela, ¿Qué calle es ésta?
No se ve nada, a ver para un poco, es la 35, nos pasamos. Damos la vuelta, encontramos la 36, giro a
¡Eureka¡ Hotel Rius, aquí es. Ya niños, llegamos. Me registro en el counter, todo en orden. Retiro mi tarjeta para recuperar mañana
¿Cuánto le daré a este pobre hombre que bajó tantas maletas? Uno o dos dólares señora. Le doy cinco, se los merece. Nos deja instalados en dos piezas colindantes, los niños están conformes, les gusta el hotel y eso que es cuatro estrellas, lo que va contra sus principios, sólo aceptan 5 estrellas, pero como ya estaban advertidos y la lámpara del lobby es imponente aceptan gustosos.
Etapa dos: Exitosa.
11 PM. Vamos a comer. Hay un restorán de comida rápida cerquita del hotel, llueve poco y los niños están muertos de hambre.
Es muy tarde, nadie tiene ganas de atendernos. Por fin conseguimos una gorda que trae varios pedidos equivocados pero la tropa se alimenta.
Ya cada uno está en su cama. Ha sido un éxito esta llegada.
Sábado, 9 de Julio.
Niños, el desayuno es hasta las diez, apúrense.
Abuela. No traje cepillo de dientes. Lávate con el de tu hermano.
Yo tampoco traje. Lávense con el dedo, aquí hay pasta. Bien jabonados que están todos transpirados. ¿Te secaste bien los pies?
Ya, bajemos, Mariela ¿Están listos?
Entra el regimiento al comedor, hay mil personas. Logramos encontrar dos mesas, separadas, pero no se puede pedir lo imposible.
Ya niños, cada uno se sirve lo que quiera. Coman harto para que no estén con hambre en una hora más.
Einar, ¡Qué ricos tus panqueques¡ Pobre, levanta el cuerpo un segundo del asiento para tomar la miel y una camarera se lleva a la basura la mitad que le quedaba en el plato. Ya los panquequeros se fueron.
Mi amor, mañana te comes todos los que quieras.
Partimos al mall Aventura. No hay opción, llueve a chuzos.
Mamá, busquemos primero los juegos de play.
Los encontramos. Mariela debe comprar un adaptador de 20 dólares, que después resulta inútil. ¡Qué rabia¡
Abuela quiero comprarle este peluche a Sebastíán, vale 10 dólares. Cómprelo, si para eso tiene su plata. Yo también, dice Andrei. Se arrepiente y compra uno de un dólar. Es muy caro, no me va a quedar nada. Prefiero comprarme este avión.
Abuela, tenemos hambre.
Vayamos al patio de comidas.
Aquí hay una mesa, ubiquemos sillas. ¿Puedo usar esta silla? Gracias. Juntamos ocho. Decídanse niños, qué van a querer, no hay posibilidad de cambio.
Listo el pedido, cola para pagar, cola para que te entreguen la comida.
Abuela, quiero más ketchup. A mí se me acabó la mayonesa, Todos alimentados. ¿Yo habré comido? No me acuerdo, pero parece que sí porque no siento hambre.
Ya, sigamos vitrineando un rato.
Queremos un helado.
Más tarde, ahora recién almorzamos, además no hemos encontrado una heladería.
Esperemos un rato aquí, Mariela quiere entrar a esa tienda. Martín, Uds, compraron todo lo que querían, ella también tiene derecho.
Quiero hacer pipí.
Busquemos el baño. Aquí hay uno.
Entren juntos, Janez no lo dejes solo hasta que termine y que se lave las manos. Los que quieran ir al baño aprovechen ahora.
Ya es hora de volver al hotel.
¡Bien¡ Aquí venden helados. Yo invito dice Mariela. Uno de estos, otro de ése, otro del otro, todos distintos, pero felices.
Descansamos un rato en las piezas y como ya no llueve partimos a buscar un restorán entretenido, ojalá de pizzas. Todos tenemos hambre, para variar. Todos los estacionamientos ocupados, encontramos un lugar donde cabe nuestro camión. Hay que devolverse a pagar en una máquina, si no, viene una grúa y te llevan el camión¡ Menos mal que nos dijeron¡
Aquí hay una calle bonita, llena de restoranes. Niños, todos juntos, no nos vamos a perder. Mira este lugar se ve bonito, PIZZERIA ITALIANA.. Música italiana, manteles a cuadros, pizzas italianas, se habla sólo italiano. Dueños y mozos, todos argentinos. Ricas pizzas, todos satisfechos. Vuelta al hotel y a descansar.
Domingo 10 de Julio, 8.30 AM.
Niños, lleguemos más temprano al comedor para que no haya tanta gente. Fue buena idea. Desayuno compartido con la tía de Mariela que la vino a ver. Todo bien, esta vez no le botaron los panqueques a Einar.
Preparar las maletas, Niños, revisen debajo de las camas, ¿ No se queda nada? Parece que no.
Check- out del hotel, todos arriba del vehículo. Aquí debajo de la marquesina, esto es un diluvio. ¡Cuidado¡ No metan los pies al agua. Ya, ¿ Todos listos?
Abuela, yo me mareo, quiero estar al lado de
Abuela, no te pusiste el cinturón.
Partimos rumbo al aeropuerto, con tiempo, a buscar a los niños de Pato, que vienen de Francia.
¿Marielín, te atreves a estacionar tú? No sea cosa que el avión se haya adelantado y los niños estén solos.
Parte Mariela a estacionarse con el tremendo camión. Sobrevive a la experiencia y llega sana y salva.
Air France viene a tiempo, falta poco. Niños aquí hay otro asiento, hay que esperar así es que acomódense.
Abuela, tenemos hambre.
Bueno aquí venden comida mexicana. ¿Qué quieren?
Yo quiero empanadas de queso. Increíblemente, sí hay empanadas de queso, nunca más las volvimos a ver.
¿Quiénes van a ir al baño? Todos juntos, que no se quede ninguno solo adentro. 1,2,3, 6 están todos.
Mariela, voy a averiguar si aterrizó.
Señora, espere afuera. Pero señor, mis nietos vienen como menores no acompañados, ¿dónde los retiro? No tengo idea, tendría que preguntar en Air France , en el otro piso.
Espero que salgan cien pasajeros, media hora y finalmente llega una mujer chica con los niños. Firmo y por fin me los entregan. Están enormes, los dos chicos más o menos igual pero Paloma está gigante. Debería ir a una escuela de modelos. Se saludan todos los primos, como los perros, primero se olisquean antes de entrar en confianza. Me imagino que los de Pato se sienten perdidos entre todos estos gritones, espero que se puedan integrar. No es tan fácil porque los sudamericanos son extrovertidos y los de Francia al revés.
Niños, ¿almorzaron en el avión? ¿Tienen hambre? ¿Quieren ir al baño? Bueno, entonces vamos.
¿Donde quedó la van? Qué bueno que quedó cerca. Ya niños crucemos, por el paso de cebra. 1,2,3, 9 . Están todos.
Saquen las maletas más chicas, dejamos las grandes atrás, aquí encima cabe otra. Sujeta de adentro para que no se caigan, yo cierro
Martín ¿qué traes tan pesado en tu maleta? Parecen piedras.
Es que traje hartas revistas por si me aburría.
Partimos, por la 36 hasta la Turnpike, ¿ no es así Mariela? Harto más fácil de día. Gorda, aquí hay que pagar peaje.
Vamos bien, Orlando figura en los letreros.
2 horas después.
Mariela, hay que echar bencina. Ahí hay una bomba.
Qué bueno, tiene restorán, tenemos hambre.
Ya bájense y vean qué hay para comer.
Señor, yo no sé echar bencina, ¿me puede ayudar alguien?
Anda chico a ayudar a
Vuelvo al restorán. Cola para pagar, cola para retirar. Al baño los que necesiten. Salimos de la bomba y de nuevo en ruta. Mariela, de nuevo hay peaje.
Señora, vamos a Orlando, ¿ Estamos bien?. No señora, por acá va a Miami. Llegue hasta el retorno y se devuelve. Vuelta a pagar peaje, por bruta. Esta van de porquería no tiene brújula como mi camioneta y el GPS que me pasó el Negro no lo sé hacer funcionar.
6 PM Llegamos al Marriott, las indicaciones súper claras en el folleto. ¡Que lindo¡ ¿De cuántas estrellas es? De doce.
Me bajo a registrarnos en el counter del hotel.
Vaya al counter de su ressort, saliendo la 2ª a la izquierda.
Me bajo en Imperial Palms.
Bienvenidos, los estamos esperando. No hay departamento en el 1er piso como Ud. quería pero le tengo en el 2º al lado del ascensor. Pobres los de abajo nos van a odiar.
Niños, éste es el departamento.
¡Qué lindo¡ ¡Es enorme¡ ¡Mira, 4 teles, qué bacán¡
Parece que les gustó.
Yo soy Jorge, para servirle. ¿Dónde coloco las maletas?
Ya niñitas, Uds. en esta pieza, Mariela tú en esta grande,
Esta maleta en la pieza grande, los bolsos en esa otra, gracias Jorge.
Mariela, ya sé que estamos muertas pero ¡Que te parece que vayamos a comprar algo para ahora y para el desayuno de mañana?
Niños, quédense viendo monos y nosotros volvemos al tiro con comida. Paloma, tu papá me dijo que necesitabas comprar algo. En el Walgreen hay de todo. Ya, vamos.
Resumen. Caminamos kilómetros y compramos tres enormes carros llenos que nos duraron para toda la semana, entre ellos uno de otra persona que al parecer preparaba una fiesta y que, como es costumbre en mí, tomé por equivocación. Dejé todos los tragos que llevaba y lo demás nos sirvió. Paloma recorrió toda la tienda y no encontró nada que le gustara. Típico de la edad, 15 años.
Llegada triunfal, refrigerador lleno, niños que se alimentan y se van a acostar muertos, (después de que preparamos las camas). Mariela, ya estamos instaladas. ¿No te parece un sueño?
Mañana a lo mejor amanecemos vivas.
Ya todos duermen, 3 con Mariela, hay 2 camas matrimoniales, las niñitas en su pieza de dos camas singles, Alex con Alexei en cama matrimonial y los dos pequeños conmigo en mi enorme cama. Duermo poco porque los dos me abrazan dormidos y casi muero asfixiada. Mañana haré un cambio, si nó no llego al próximo Domingo
Comienza la aventura.
Lunes 11, 7 AM
Me ducho, me visto y empiezo a preparar el desayuno. Alexei ya está desayunando. Nada de tonto, encontró de todo en la mesa y sacó leche y jugo del refrigerador. Solito se está preparando sus buenos panes con mermelada. Dice que la cama suena mucho. Como hay un sofá grande esta noche le voy a preparar cama ahí y voy a pasar a Einar a la cama de Alex porque entre los dos enanos casi me asfixiaron.
Mariela aparece, medio muerta todavía. Niños, a levantarse. Tomen desayuno, ¿Quién quiere más pan para tostar otro poco? Coman harto para que no estén muertos de hambre en dos horas más. Los que terminaron, a ducharse, los que quieran al jacuzzi ya está lleno. Tres se jacuzzean, los otros se duchan rápidamente. Alex no te olvides del desodorante. ¿Se lavaron los dientes? Ahí les compré cepillos a los que no trajeron. ¿Quién puede cerrar este sofá cama? El único que puede es Martín. Le toca cerrarlo todos los días.
Los que estén listos a ponerse bloqueador. Tú también Alexei, aquí el sol es muy fuerte. Nada señor, aquí manda
¿Para qué lado será? Marielita mira el mapa, o mejor preguntemos en
¿Qué les parece que empecemos por Epcot? Ahí está la entrada.
Acordémonos donde quedamos estacionados. Mejor Mariela, más seguro apuntarlo. Miren hay que tomar ese trencito. No cabemos, al próximo. Niños, todos juntos. Ya llegamos, por favor no se separen que aquí hay mucha gente. ¿Para qué será esta cola? No, nosotros entramos directo, ya tenemos los tickets. Niños, pasen las mochilas por
1, 2, 3, 4, 9. Estamos todos. Ya, podemos seguir. A ver, dice Mariela parece que estos son los juegos más entretenidos, usemos el fast- pass. Nos dan hora para 2 horas más tarde, por mientras haremos otras cosas. Mira aquí se puede entrar al tiro, es el stand de México. Yo ya estuve y es precioso. Nos subimos a una barca, todos juntos y recorremos por un canal que va pasando por muchas ciudades y lugares, Las ruinas aztecas y mayas, después Egipto, Nueva York y otra muchas partes. ¡Que bonito¡ Todo perfectamente reproducido, sentados y sin calor. 1,2,3,9. Todo bien.
Sigamos haciendo hora. Vemos tantas cosa que ya no me acuerdo. Aprovechemos para reservar en otro juego con el fast- pass. No sirve, se puede usar cada dos horas, ¡ Qué estafa¡
Ya, volvamos es hora de subirse a la montaña rusa. Caminamos otro kilómetro de vuelta y llegamos adonde partimos. Los que quieren emociones fuertes se suben. Todos menos Andrei y yo que nos quedamos descansando. Ahí vienen, ¡Bacán¡ ojalá hubiera sido más largo.
Abuela ya tenemos hambre,
Ya, vamos a buscar un lugar de comidas. Aquí hay uno, con miles de personas. Buscar mesa, adentro porque afuera está de asarse. Aquí hay una mesa, consígan más sillas, la que vean desocupada. Yo quiero esto, yo lo otro, niñas aquí hay unas ensaladas vegetarianas. Todos servidos, los niños de Pato no comen casi nada, sólo papas fritas, van a llegar a su casa en los huesos.
Listo, sigamos. Y así toda la tarde, un juego, otro, pipí, un helado.
Nadie se pierde, todos lo han disfrutado al parecer. Son las 7. Volvamos a
Mariela ¿para qué lado será la salida? Veinte minutos para encontrarla porque los caminos son redondos y……. finalmente en el departamento. ¿Quieren ir un rato a la piscina? Mariela parte con el choclón, qué paz, pero vuelven luego.
Preparar la comida que se comen en un dos por tres, con Mariela dejamos todo listo para el día siguiente. Menos mal que hacemos excelente yunta, ni un rollo. Los niños se dividen en los que juegan play en la pieza de Mariela, Alex, Martín, Janes y Esteban; las niñitas que ven películas en su pieza a puerta cerrada para que nadie las hinche (en París no tienen tele, sólo conciertos y museos) y Alexei, Einar y Andrei que ven monitos en el living o juegan a las escondidas. Armonía total.
Entre montañas rusas, viajes en bote, almuerzo, pipí, otra vez pipí, se pasó el día.
Ya niños, ya terminamos la cocina a lavarse los dientes, manos, cara y pipí mientras armamos las camas ( Hay que armar dos camas matrimoniales y un sofá.)
Martín, obedece, si no te va a llegar un palo. ¿Quien va a botar la basura? Gracias Alex.
Abuela, ¿ayudo en algo? Gracias mi amor ahora no.( es Janes).
Dos de buena voluntad.
Me duele la garganta, debe ser tanto cambio de frío a calor y viceversa.
Mariela, tomémosnos un té tranquilas. Pasó el 1er día, el más cansador. ¿ Sería el más cansador?
Los niños se portan muy bien, esto se mantiene durante todo el viaje, una bendición.
Martes 12. Se van todos con Mariela a la piscina, yo voy a un consultorio que queda cerca porque no puedo tragar. Me dan antibióticos y anti inflamatorios. Al día siguiente estoy bien pero igual me tengo que tomar mis remedios.
Salimos temprano, después de almorzar. Hoy nos toca Magic Kingdom. Se repite el programa del día anterior con otras entretenciones. Nos toca la suerte de que a las 9 PM hay un espectáculo precioso con música y fuegos artificiales en el castillo de Blanca Nieves, realmente lindo.
Salir del parque demora 20 minutos, hay un mar de gente. Primero hay que tomar un barco hasta la salida, enorme cola. Después tenemos que esperar el trencito. ¿Quién se acuerda donde dejamos la van? Yo ni me fijé. Nadie se acuerda. Abuela, se oye una vocecita, es Andrei, yo leí un letrero que decía Music.
Ahí estaba, nos salvó la vida.
Otro día cumplido, Mariela, somos unas santas. Vamos a acostarnos.
Miércoles: Hoy salgamos temprano porque hace un calor increíble. Vamos a un parque de agua porque si no nos vamos a derretir. Llegamos a Blizzard Park, cerrado hasta las dos. Capacidad colmada. Busquemos otro. Aquí dice que Tiphoon Lagoon está abierto, para allá vamos. Estacionar, caminar hasta el trencito, esperar el trencito. Subamos, 1,2,3,9. estamos todos. Llegamos. Ya niños a cambiarse.
Puchas, se me quedó la mochila con los trajes de baño. Alex, Einar y Andrei, vengan que les voy a comprar traje de baño y hawaianas. Me encuentro una toalla blanca botada, me la llevo, cuando nos vayamos la dejo donde mismo. No tenía toalla. Dios provee.
Ya vamos, después vuelvo a ver si encuentro algo para mí.
¡Traje 2 partes de abajo en vez de un bikini completo¡ Esta es Mariela, no soy la única quemada.¡ Qué te importa, calzón celeste con sostén blanco, ¿ Quién va a saber que en Chile no es así la moda? Te queda regio.
Mamá, qué fea la parte de arriba de tu bikini, comentario de Esteban que no sabe que es sostén.
Me encontré este bloqueador botado, ¡Que suerte¡ Niños todos pónganse bloqueador, si no se van a despellejar enteros. Alexei, el cuello y las orejas, es lo que más se quema.
Niños aquí hay unas sillas ( entre un millón) Fíjense, hay un barquito al frente y uno grande atrás. Después descubro que cada cien metros hay un barquito chico al medio de la playa y otro grande atrás, que es un kiosco. Menos mal que nadie se perdió, es un verdadero milagro. Hay una playa enorme con una ola gigante que llega cada cierto rato pero llega a la orilla con corriente pero bastante baja. Todo calculado. Hay viajes en flotadores redondos por un riachuelo, cascadas, todo lindo.
Yo no lo disfruto mucho porque no encontré traje de baño para mí. Las charchas se salían por todos lados. Tengo que volver a hacer gimnasia URGENTE. O bien ya me llegó el viejazo. ¡Qué desgracia¡ Menos mal que me cambiaron las hawaianas que había elegido Andrei por que le quedaban enormes. Vuelvo al horno ( léase playa)
Abuela, ya tenemos hambre.
Esperen todos aquí. Vamos juntas Paloma y traemos para todos.
3 limonadas, una sin hielo, 7 coca colas, una diet y dos sin hielo, etc. etc. resumen, nos dan una limonada de más. Por US 120 bien pueden regalar una limonadita.
5 PM. Vamos, ya estamos cansados.
Volvamos a la casa.
Abuela , estoy lleno de arena. Dúchense, aquí hay una ducha. De a uno. Con el calor se van a secar al tiro, esperen un momento y se van a cambiar. Martín, Alex, no vayan a dejar solos a los chicos.
Abuela, se me olvidó hacer pipí. Ya niños, hay que esperar a Einar, que alguien lo acompañe al baño.
Ya estamos listos, 1,2,3,9. Están todos.
Esperar el trencito. Ahora me acuerdo donde quedó la van, menos mal.
Llegamos sin perdernos, milagro. ¿Quieren una leche?
Nosotros vamos a ir a comprar algo.
Janes: ¡Yo también voy¡
Vamos un ratito de compras por ahí cerca, igual Mariela encuentra algunas cositas y Janez también.
Volvemos, tortellinis de comida, cocinamos para 16 personas, somos 11 y no alcanza. Menos mal que hay un paquete chico de apoyo. Lo cocino y me sirvo yo primero para no quedar sin nada, hay varios interesados en repetirse. Éxito total. Después a dormir, ya han jugado bastante, Uds. no se cansan nunca.
Jueves. Hoy nos toca MGM. Ya no nos perdemos, llegamos en un santiamén. Es precioso, como todo hasta ahora. Lo recorremos de punta a cabo. Ya no quedan montañas rusas que subir. Hay una enorme cola que parece ser la entrada a algo interesante. Mientras se ponen de acuerdo si esperamos o nó por si acaso me pongo en la cola. 10 minutos después hay 40 personas detrás de mí. Me cambio con Mariela un rato y como la cola no avanza ella se sale. De repente empieza a avanzar rapidito, Mariela pone su mejor cara y va a preguntar al señor que estaba detrás de ella: ¿ Me dejaría colocarme de nuevo?. Claro, colóquese no más. Lo que no sabe es que con ella vienen 8 niños, porque Andrei no sube. Mejor no le miramos la cara.
Salen felices, valió la pena
Seguimos caminando y sin querer nos perdemos en dos grupos. Yo entro con los míos a un paseo en bote por
¿ Qué hacemos ahora? Vamos al show de “ Indiana Jones”,
“Embarazadas o gente enferma del corazón que se abstengan de subir, lo mismo los que se marean o tienen presión alta.”
Señor, yo no voy a subir ni este niño menos ( Andrei)
Vengan, aquí hay una puerta de escape.
Esperamos a la salida, da lástima como salen las mujeres. Ví a dos vomitadas y una tercera alcanzó justo a vomitar en un basurero. De la que nos salvamos. Como Mariela estaba en otro cubículo con los otros niños no se fijó en la grabación y se subió. Casi pasó al otro mundo. Janez y Martín estuvieron mareados toda la tarde, no querían ni comer.
En resumen, recorrimos pueblos de piratas dentro de cuevas submarinas, el río Amazonas, sets de películas, todo bien variado. Lo único igual, la comida.
De vuelta en nuestra van, cansados pero contentos. Al departamento, un rato en la piscina de nuestro condominio y después comer y dormir.
Viernes:
Mariela, ¿Qué te parece que almorcemos temprano y salgamos después de almuerzo?.Andate con el choclón a la piscina del hotel y yo preparo el almuerzo y hago el aseo.
Parten todos, ¡Qué paz¡
Levanto la mesa del desayuno, pongo a cocer arroz graneado que se cocina mientras paso
Todo listo, son recién las once; me meto a la ducha y me lavo el pelo. En mitad del enjuague comienza a sonar un ruido espantoso. Salgo desnuda de la ducha y ¡La hecatombe¡. Todo el living está lleno de humo y llueve del techo un agua asquerosa, deben ser baratas deshechas. Tengo que volver a ponerme algo, no soy nudista. Encuentro la camisa que tenía puesta en la noche y salgo a la a la puerta en medio del humo y
A todo esto sigo estilando y parada en la puerta, no me dejan entrar a mi pieza porque no han desconectado todos los circuitos eléctricos. Una mujer chica vestida de amarillo me acosa con diferentes preguntas que no vienen al caso, hasta mi edad.
Finalmente se acaba la lluvia y llegan dos enormes máquinas aspirar el agua, misión imposible, es como aspirar un río. Una bulla infernal. Por fin me dejan entrar a mi pieza, menos mal que hace un calor increíble. Un hombre me presta unas botas enormes, más bien botes. Se las devuelvo en la puerta de la pieza y
Estoy tan cansada después de tanto ajetreo que decido tenderme cinco minutos a descansar. Despierto rodeada de tres hombres de azul, enfermeros, y un doctor de blanco. Parece que me dormí y creyeron que me había muerto porque no me podían despertar, Electro cardiograma, oxígeno, me sacan sangre,
No encuentro a Mariela porque ya había regresado con el shuttle del hotel. Los niños quedan instalados en otro departamento y los empleados se ocupan de traer las cosas. Sólo dejan entrar a Mariela con uno de los niños por un momento. Martín está preocupado por su Play Station que le costó la platita de él y de Esteban. Menos mal que no le pasó nada.
Llego y encuentro casi todo cambiado. Termino de sacar las cosas que quedaban en el refrigerador y las instalo en el otro departamento. Como no hay nadie no me dicen nada.
Decidimos no salir después de almuerzo y organizar las maletas dejando ropa para mañana y el Domingo que partiremos a Miami.
Los niños parten a la piscina de al lado de nuestro edificio y nosotros terminamos de arreglar. De repente me acuerdo que me va a faltar una sábana para
En la tarde vamos a un lugar espectacular que se llama Disney Quest. Está en un lugar lleno de restoranes y es un edificio de varios pisos con toda clase de juegos electrónicos. Con el ticket de entrada los niños pueden jugar todo lo que quieran. Lo pasaron chancho, nos quedamos hasta las 12 de
Sábado 16.
Hoy nos toca Animal Kingdom. Interesante, vemos montones de animales, yo los había visto todos y los niños de Pato también pero para los demás fue novedoso. Desgraciadamente no nos podemos subir a los rápidos ( botes que caen por un río) porque comienza una tormenta de rayos y es peligroso.
Van cerrando todo por el asunto de los rayos. Tenemos que regresar al departamento.
Igual había que terminar las maletas porque alas 6,30 partimos a Miami.
Voy a hacer el check-out.
Domingo 17.
Todos tempranito tomando desayuno, partimos a tiempo. Esta vez sin extravíos, ya conocemos el camino. Una parada corta a echar bencina y hacer pipí, comprar bebidas y seguimos viaje, Llevamos comistrajo en el vehículo.
A tiempo en Miami y directo al aeropuerto.
Comienza el martirio chino.
Marielita, por favor anda a estacionarte tú, no me quiero atrasar con los niños. Después me esperan en
Parte Mariela en el tremendo armatoste con seis de los niños y nosotros entramos a Northwest ya que Paloma parte primero.
Señora, para embarcar a un menor no acompañado la debe atender la supervisora.
Encontramos a la supervisora, un amor.
Señora, yo creo que este ticket está malo, este aeropuerto está a 5 horas de Fargo, le corresponde otro. Voy a tener que llamar a Fargo, no puedo embarcar a la niña porque tal vez nadie la esté esperando. Bueno, mientras Ud. averigua yo voy a American con los otros niños. De acuerdo, yo tendré todo averiguado.
Parto a American, sector A, 6 cuadras hacia la izquierda.
Sí señora, tienen que ir a la puerta 48 ( Estamos en la puerta 1)
¿Aquí sale el vuelo xx a Washington?. No señora, cambiaron de puerta. Menos mal que era cerca. Hablo con una auxiliar y con el empleado del counter de salida. Sí señora, deje a los niños aquí, yo me hago cargo de ellos y Ud, vaya a embarcar a su otra nieta y vuelve. Hay tiempo de más. Llega una vaca antipática, la supervisora: No señora, ellos no tienen autoridad, la encargada soy yo. Si deja a los niños aunque sea por cinco minutos no se los embarco. Pero señorita, si es por un momento, ¿no me podría ayudar? No es mi problema, debió haber calculado antes de comprar el pasaje. Yeguas hay en todas partes.
Vuelta con los tres niños y maletas apuradísimos a la puerta 1 ( salida de American) y rápido hasta el sector G ( otras 6 cuadras)
La señora está ocupada con otros pasajeros; los deja y nos atiende, un encanto. Todo solucionado, lo que pasa que su nieta va a un campamento que está más cerca del aeropuerto
Señora, digo con voz de víctima, tengo un grave problema. No puedo esperar dentro de la sala de embarque con esta nieta porque los otros dos más chicos perderían el vuelo de American.
Bien, voy a hacer una excepción, ésta es una niña grande, yo me haré cargo de ella hasta que se embarque si es que Ud. no alcanza a volver. Una vez que partan los otros vuelva a hablar conmigo y me firma el formulario. Gracias señora, me salva
Corremos a American, estamos justo en la hora ( otras 6 cuadras que me parecen 10). Corremos hasta la puerta 46, 5 minutos y llaman a embarcar. Qué alivio. No perdimos el vuelo. Un abracito niños, cariños a tu tía y a la mamá cuando llegue. Buen viaje.
Me arrastro hasta el sector G, ya no son 6 ni 10 cuadras , es una eternidad. Llego adonde la santa de Northwest. Su nieta ya partió señora, váyase tranquila, fírmeme aquí por favor.
Encuentro a Mariela en un restorán justo al frente de
Todo el grupo, mi cadáver incluido, parte a la playa a pasar
Mariela, fíjate bien por donde vamos porque me estoy quedando dormida. Legamos a South Beach, aquí va saliendo una camioneta. ¡Qué suerte¡ Era el único lugar en medio de un mar de autos y todos los estacionamientos pagados llenos.
Una enorme playa nos espera, lo único que necesito es poder acostarme en la arena y dormir, parezco un zombi.
Señora, no se coloquen a este lado de la bandera con tantos niños, este es el sector gay. Hay una bandera especial para este sector. ¡Qué divertido¡. Los niños están encantados con lo del sector gay, como venimos de un país que apenas tiene subidas para lisiados en las veredas esta modernidad los asombra.
Me acuesto debajo de una sombrilla que alguien desocupa y que Mariela ocupa rápidamente y me duermo de inmediato. Nunca supe cuando vinieron a retirar la sombrilla pero dormí dos horas como en mi cama. Desperté como nueva.
Los niños lo han pasado fantástico, el agua es tibia y con olitas chicas. Mariela se baña con bikini estilo chileno, falda mini y sostén café, se ve regio, creo que va a imponer
Ya es hora de ir al aeropuerto, hay que devolver el vehículo antes de embarcarse. No quiero andar apurada.
Llegamos sin problema, la tribu con toda la energía del mundo; juegan con los carritos de las maletas mientras hago
Bus desde Avis al aeropuerto, subir maletas, bajar maletas. Ir a los baños a cambiarnos la ropa de playa, llena de arena, por la ropa de viaje, por lo menos limpia. Abuela, no encuentro mi calcetín. Mi amor póngase uno solo, qué le voy a hacer. Los demás están en otra maleta. Abuela, abróchame los zapatos.
Abuela, tenemos hambre. Niños, ya está todo cerrado acá afuera además nos van a dar comida en el avión. Van a tener que aguantarse porque hay que pasar al tiro por policía.
Chequeamos nuestros pasajes, pasamos policía, ahora a
Oscarito me espera con la camioneta, a mí y a Einar, Marcelo espera a Mariela, parten felices y llevan a Janez que queda
Por fin en casita, ducharse y ponerse a trabajar, se ha juntado una pega difícil de creer si no se ve. Cien recados, 140 mails, 1 kilo de sobres. Parece que me hubiera ido por un año en vez de diez días.
Pero fue un final feliz, todos sanos, con sus respectivos padres, nadie se enfermó, nadie se perdió, nadie peleó y creo que todos lo disfrutaron. Un proyecto más de mi vida llegó a buen final. Espero que para los niños también sea un lindo recuerdo y una experiencia que los haga sentirse unidos por recuerdos comunes, según mi opinión algo básico para sentirse FAMILIA.
Santiago, agosto de 2005.
Comentarios recientes
hace 1 año