El rapto

 

EL RAPTO

 

Me llamo Arnaldo, tengo 28 años y mi vida es una mierda. A pesar de haber nacido en una familia pudiente, de tener buena facha, de ser inteligente, así decían en mi empingorotado colegio y en la universidad, me las arreglé para echar mi futuro por la ventana y de paso hacer sufrir a todos los que me quieren o querían.

A la salida de la casa de mi ¿polola? tres hombres me rodearon y fui subido a una camioneta, dimos unas vueltas y aquí estoy. Me tinca que por algo relacionado con el “Flaco”, mi pseudo cuñado.

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La última misión.

                La última misión.  

¡Que grupito me tocó esta vez¡ Espero que no se complique mucho el trabajo.

La noche es calurosa como de costumbre en esta isla. Mientras me acerco aprovecho para observar a los personajes reunidos alrededor de la fogata. Sus cuerpos ligeros de ropa insinúan con su actitud relajada estar disfrutando de una reunión de amigos. Me detengo, aún en la oscuridad, para empaparme del ambiente. Sobre el suave sonido de las olas destaca el rasgueo de una guitarra, su melodía innegablemente caribeña transforma la escena en algo aparentemente banal, compadres compartiendo un momento de relajo.

Sobre el

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El último café (tango)

Estoy sentada en mi sillón favorito. Llueve. Casi en estado de hipnosis miro las gotas resbalar por el ventanal al ritmo de la siempre cambiante percusión provocada por ellas en el techo falso de zinc. Como música de fondo, mi tango favorito: El último café. Me decido, no puedo faltar. Después de 4 años de relación es muy poco deferente dejarlo esperando.

 

Partió. Apuraba el paso tratando de evitar los charcos.  Llovía a cántaros. Poco habitual en Santiago, pero agosto es así, impredecible.

Estaba atrasada a la cita, la que ella misma concertara.

Lo vio desde lejos, al lado de

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Cataclismo (ciencia ficción)

 

                                        PRÓLOGO

                                     "Lo pasamos bomba"

 

 

En Hiroshima, en los minutos siguientes a la explosión, un testigo que salió indemne intentó ayudar a una joven con daños severos. Al tomarla de la mano, se le desprendió la piel "como si fuera un guante largo". Una de las tantas descripciones espeluznantes sobre los efectos del bombardeo atómico.

¿El espanto ha llevado a la humanidad a eliminar este tipo de armamento, que además la puede exterminar a ella misma? De ninguna manera. En el momento de más intensidad armamentista de la Guerra Fría, a mediados de los años 80, Estados Unidos y la (Leer más)

Abuela ¡Tenemos hambre! (divertido)

                           

                                               PRÓLOGO

6 de julio 2005.

Mamá, ¿Qué toman las guaguas cuando la mamá no les puede dar leche?

Mi amor, se compra leche para preparar y se les da en mamadera.

¿Y en Orlando venden de esa leche?

Me imagino que sí. ¿Por qué me preguntas?

Quiero saber qué le va a dar la abuela a mi hermanito cuando nos vayamos, porque ella ya no tiene leche ¿O tiene?

Pero mi amor, ¡Si Sebastián todavía no nace¡

Pero va a nacer justo la noche antes de irnos y él también es nieto, la abuela invitó a TODOS sus nietos.

Andrei,

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